Un tanto para la igualdad

Un tanto para la igualdad

Las discusiones abiertas por los feminismos permitieron poner en palabras desigualdades que las mujeres y disidencias sufren en los distintos ámbitos sociales en los que se desenvuelven, y este impulso llegó también al mundo del deporte. Con el tiempo los “malestares y quejas” se transformaron en organización colectiva y los equipos pasaron de la cancha a las mesas de trabajo. El mundo del vóley no permaneció ajeno a este cimbronazo y ejemplo de ésto es la reciente creación de la Secretaría de las Mujeres y Disidencias de la Federación Santafesina de Vóley (FSV).

El nuevo espacio de trabajo dentro de la organización que nuclea a los clubes federados de la provincia está integrado por representantes de diferentes ámbitos del vóleibol santafesino: jugadoras, entrenadoras, dirigentes y árbitras y ya comenzaron las primeras reuniones virtuales para diseñar la agenda de trabajo, donde cobrará vital importancia la aplicación de la formación en perspectiva de genero a partir de la Ley Micaela.

En diálogo con Reveladas, Sabina Ramorini, entrenadora de vóley y vicepresidenta del flamante espacio, contó que “siempre se presentan inquietudes en función de nuestra condición de mujer dentro del deporte, a medida que una va creciendo la lucha es individual y luego se transforma en colectiva y toma más fuerza a partir del diálogo con, por ejemplo, otras entrenadoras que ven que el trato con un compañero varón muchas veces no se da en un plano de igualdad”.

Y detalló: “En este caso la organización se puso en agenda por la Federación, que invitó a un conjunto de mujeres: árbitras, entrenadoras, dirigentes y jugadoras para trabajar sobre cómo se podría aplicar la perspectiva de género, así nació una multisectorial. Luego, realizamos talleres con el Comité Olímpico Argentino, se sumaron más chicas y comenzamos a elaborar los estatutos para trabajar dentro de la Federación y formalizamos la secretaría”.

La secretaria se divide en departamentos, de acuerdo al trabajo y función realizada dentro del deporte, que fijará su impronta y lineamientos, pero “en lo que estamos de acuerdo es que vamos a trabajar para aplicar la Ley Micaela al deporte”; en ese sentido, el objetivo es establecer la capacitación obligatoria en cuestiones de género para la habilitación del carnet de árbitro/a, entrenador/a y demás personas que intervienen en la comunidad del vóley. A esto se le suma la necesidad de contar con un protocolo para la atención y prevención en casos de violencia y discriminación por cuestiones de género y orientación sexual.

El objetivo de fondo, según indicó la entrenadora, es “mejorar las condiciones de las mujeres en todo el deporte, ya que si bien el 60 por ciento de las que juegan son mujeres todavía hay en algunos clubes o lugares donde hay menos lugar para nosotras. En las normas son las mismas condiciones para los jugadores varones y mujeres pero en la práctica se pueden dar algunos episodios de discriminación y machismo, el ninguneo muchas veces no depende de las instituciones que forman el mundo deportivo sino de lxs actores que lo conforman”.

Un Doble Cambio hacia la profesionalización

La concreción de esta secretaria no es un hecho aislado en el mundo del vóley argentino, sino que forma parte del camino iniciado hacia la profesionalización de la rama femeninaa. En enero de este año casi 200 jugadoras y ex jugadoras presentaron un comunicado exigiendo la profesionalización del vóley femenino, teniendo en cuenta las diferencias por genero ejercidas durante muchos años.

“Nuestra disciplina es muy popular en la Argentina. Es el deporte más practicado en los colegios y clubes de todo el país. Las jugadoras federadas duplican (20.520) el número de varones (10.146) que juegan en todo el país, según datos oficiales de la Feva (Federación del Voleibol Argentino). Sin embargo, siempre ha ocupado un lugar marginal en la organización de los clubes, las ligas nacionales y medios especializados en deportes”, explicaron meses atrás en el comunicado.

Consultada por Reveladas sobre el puntapié que las llevo a arrancar esta lucha, Natalia Espinosa, ex multicampeona con Boca y actual representante femenina de Juava (Jugadores Asociados del Vóley Argentino), contó: “No hubo una situación particular que nos hizo decir ‘esto no da para más’, pero la profesionalización del fútbol femenino nos incentivó para pensar que era posible, que no era una locura. Empecé a contactar a distintas chicas referentes de los equipos que participaban en las distintas ligas y ahí salió el comunicado, sostenido no solo por jugadoras sino también por familiares y entrenadoras que apoyaban nuestro reclamo”.

Y siguió: “Cuando salió el comunicado se empezaron a contactar con nosotras distintas integrantes de la militancia feminista para ayudarnos y orientarnos porque nos era algo ajeno, nos empezaron a sugerir tener un nombre y formar un colectivo para identificarnos y así nació Doble Cambio, en alusión a una característica de variante estratégica que tiene el vóley: en este caso, sacar la desigualdad y la naturalización de diferentes actos por el ingreso de mujeres unidas”. El colectivo logró ser recibido tras insistentes reclamos durante varios meses por la Feva, en tanto apuntan a que la “voz de las jugadoras sea escuchada”.

Entre los objetivos a corto plazo, Espinosa mencionó: “Queremos que nos conozcan y nos empiecen a tener en cuenta en las esferas de decisión porque somos protagonistas de los torneos, no se trata de cumplirnos los caprichos sino de igualdad de condiciones. No queremos decir que esta todo mal sino apostar al cambio, en el camino nos encontramos con resistencias propias de la sociedad patriarcal en la que vivimos donde la mujer no es escuchada, pero creo que a costa de esfuerzo y paciencia lo estamos logrando”.

El punto de llegada será mejorar las condiciones generales de las jugadoras, muchas de las cuales en este contexto de suspensión de las actividades por las medidas sanitarias se ven profundamente afectadas, a partir de falencias estructurales que quedaron en evidencia. “Hay jugadoras a las que las mandaron a su casa y les dejaron de pagar, otros clubes siguieron cumpliendo con lo pautado y otros, aún sin contrato, cumplieron con la palabra. La idea es que todas puedan firmar un contrato para garantizar condiciones laborales porque estamos hablando de trabajo”, cerró.

Foto gentileza Telam


Julieta Gabirondo

Julieta Gabirondo

Licenciada en Periodismo (UNR) - Profesora de Historia (UNR) (@juligabirondo)