El futuro del trabajo es sin violencia y acoso

El futuro del trabajo es sin violencia y acoso

Nuestro país va camino a ser la tercera nación del globo en ratificar el Convenio 190 sobre la eliminación de la violencia y el acoso en el mundo del trabajo de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Se trata de una normativa internacional que sienta un precedente histórico en torno al reconocimiento del derecho de toda persona a un mundo del trabajo libre de violencia y acoso, incluidos las violencias y acoso por razón de género, y la amenaza que ello conlleva para la igualdad de oportunidades, las consecuencias sobre la salud física, psíquica, social y el acceso a un trabajo digno.

El Convenio 190 fue aprobado en junio de 2019 en la 108 Conferencia Internacional del Trabajo en Ginebra y se constituye como un tratado vinculante que genera obligaciones para los Estados que lo ratifiquen. Fue aprobado con 439 votos a favor, 7 en contra y 30 abstenciones. Prevé además una Recomendación, la 206, que proporciona una guía de orientación sobre la efectiva aplicación del Convenio. 

En su discurso de apertura de sesiones ordinarias del Congreso, en marzo de este año, el presidente de la Nación Alberto Fernández anunció que promovería la ratificación del Convenio 190, una demanda que desde el sindicalismo y más específicamente desde las mujeres gremialistas, venía planteándose desde que se aprobó en Ginebra. En Rosario, por ejemplo, referentas de los distintos sectores del trabajo nucleados en las centrales sindicales nacionales alzaron la voz hace más de un año atrás y dieron a conocer un documento que exigía la ratificación nacional de esta normativa. 

En junio pasado el Senado dio media sanción a la iniciativa enviada por el Ejecutivo y giró el proyecto a Diputados. En la Cámara Baja el proyecto tuvo 42 votos afirmativos del bloque oficialista, dado que Juntos por el Cambio y el Interbloque Federal no participaron de la votación ya que -según entendieron- es un tema ajeno a la pandemia del Covid-19. El 16 de septiembre último las Comisiones de Relaciones Exteriores y Culto y Legislación del Trabajo de la Cámara Alta emitieron dictamen favorable al proyecto de ley, que se espera llegue al recinto en el marco de los 30 días acordados de sesiones virtuales. 

Las voces de las sindicalistas

Las mujeres sindicalistas de Rosario no son ajenas a la ola feminista que en nuestro país crece en organización e incidencia política y pública. Desde antes, pero con especial injerencia desde el 2015, las trabajadoras elegidas como referentas sindicales de sus gremios decidieron dar el paso necesario para planificar de conjunto medidas de acción en contra de la violencia de género y a favor de los derechos de todas las mujeres por una vida libre y digna. Uno de los aspectos en los que vienen trabajando tiene que ver con la ratificación nacional de esta norma que es la primera que logró el consenso necesario para aprobarse en los últimos ocho años en la OIT. Hablamos con ellas en la previa de que el Congreso convierta este reclamo en una realidad. 

“Este Convenio viene con el impulso de todo el movimiento de mujeres y feministas del país, dejando de lado diferencias nos hemos puesto a trabajar para que esto salga”, afirmó Lorena Almirón secretaria general de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) Rosario y agregó: “La normativa tiene varios aspectos novedosos como el ampliar la definición de violencia agregando acoso por razón de género, y al reconocer que la violencia y el acoso afectan de manera desproporcionada a mujeres, niñas y disidencias, además de que protege a todas las personas en el mundo laboral: asalariadxs, precarizadxs, despedidxs, voluntarixs, a lxs que están en búsqueda de empleo, aspirantes”.

Por su parte Analia Ratner, secretaria general de La Bancaria Rosario indicó: “Lo vemos con muy buenos ojos y desde el gremio siempre nos manifestamos a favor porque como representantes de los trabajadores y trabajadoras es parte de nuestro deseo que nadie sufra ningún tipo de violencia en sus ámbitos de trabajo. Es por eso que con las mujeres sindicalistas de Rosario hemos creado una multisectorial desde donde hace mucho tiempo venimos pidiendo por este Convenio, así como por la implementación de la Ley Micaela en los niveles del Estado y también en los privados”.

“Es importantísimo porque es el primer instrumento internacional que aborda de forma específica la violencia de género y el acoso en el ámbito laboral, y por eso los espacios sindicales tenemos que apoyar y trabajar con el Convenio, tiene la perspectiva que a nivel local venimos problematizando en los espacios de trabajo y ámbitos sindicales para que sean más democráticos y que posibiliten la participación en ámbitos libres de violencia y acoso”, valoró Julia Ceruti, secretaria de Género de la CTA de los Trabajadores Rosario.

A su turno Silvana Cadahia, secretaria Adjunta del Sindicato Argentino de Docentes Particulares (Sadop) Rosario dijo que “como un gremio que representa a las docentes y con un 81 por ciento de mujeres, venimos pidiendo a nivel nacional la ratificación del convenio a través de nuestra diputada nacional Patricia Mounier. A nivel local nos hemos pronunciado en articulación con los otros gremios del Movimiento Sindical Rosarino y con el movimiento de mujeres sindicales de la ciudad. Es pública nuestra postura de apoyo a la ratificación, que es un reclamo de todas las mujeres sindicalistas que denunciamos la violencia laboral y la violencia de género”. 

El documento del Convenio define a la violencia y el acoso en el mundo del trabajo como “un conjunto de comportamientos y acciones inaceptables o de amenaza de tales comportamientos y prácticas que tengan por objeto provocar, causen o sean susceptibles de causar daños físicos, psicológicos, sexuales o económicos, e incluye la violencia y el acoso por razón de género“.

Artículo 1 – Convenio 190

En diálogo con Reveladas, Gabriela Cericola del área de Relaciones Intersindicales, Derechos Humanos y Género e Igualdad del Sindicato de Luz y Fuerza, remarcó que “sería un avance enorme que se pueda plasmar este Convenio para todos los ámbitos del trabajo. Las mujeres son siempre las que más sufren -y aún más en pandemia- por lo que es muy importante para poder dignificar el trabajo, dejar de trabajar en lugares con acoso, maltrato, violencia, con las complicaciones que conlleva, porque repercute en la salud, en lo físico, en lo psicológico, creo que es un avance que pone a la Argentina en una plano superior y al movimiento obrero lo moviliza mucho más a seguir conquistando derechos”. 

Maria Fernanda Boriotti es la presidenta de la Federación Sindical de Profesionales de la Salud (FeSProsa) y fue una de las integrantes de la delegación argentina que participó en Ginebra de la discusión y posterior aprobación del Convenio, sobre ello contó: “Fueron debates extenuantes, donde la posición de las tres partes empleadores, gobiernos y trabajadores no siempre tenía coincidencias. Haber logrado este Convenio cuyo texto original tuvo muchas negociaciones es realmente de avanzada, es una garantía en derechos humanos como es el trabajo digno y trabajar en ambientes sin violencia, que toma los mejores tratados internacionales y convenios de OIT como libertad sindical, derecho a la negociación colectiva, a la no discriminacion, del salario mínimo, y los mejores pactos internacionales”. 

En el mismo sentido agregó: “El contenido es de avanzada, condidera al sector público también como empleador, a veces parece que nunca lo son, e incluye a todos los grupos vulnerables que si bien no quedaron escritos en el texto del Convenio, sí en la Recomendacion, lo que es destacable considerando que hay Estados que no aceptan la homosexualidad, lo mismo con las migrantes, las niñas, las discapacidades, todxs incluidos como grupos vulnerables. Y algo importante es que los empleadores querían considerarse víctimas de violencia ante una huelga que para ellos era un acto de violencia, pretendían algo que está en puja desde hace años que es afectar el derecho a huelga, y eso se pudo evitar. Ver que se aprobaba y se destrabaron las negociaciones fue emocionante”.

Entre los aspectos a resaltar del Convenio se destaca que protege a lxs trabajadorxs asalariados como a lxs trabajadorxs informales, a lxs pasantes, a lxs que buscan empleos, a lxs del ámbito privado como público, y contempla que el trabajo no siempre se realiza en un lugar físico específico y, por lo tanto, sus disposiciones abarcan las comunicaciones profesionales, en particular las que tienen lugar mediante las TIC. 

Violencia y el acoso en el mundo del trabajo – Ocurren durante el trabajo, en relación con el trabajo o como resultado del mismo:

  • En el lugar de trabajo, inclusive en los espacios públicos y privados cuando son un lugar de trabajo;
  • En los lugares donde se paga al trabajador, donde éste toma su descanso o come, o en los que utiliza instalaciones sanitarias o de aseo y en los vestuarios;
  • En los desplazamientos, viajes, eventos o actividades sociales o de formación relacionados con el trabajo;
  • En el marco de las comunicaciones que estén relacionadas con el trabajo, incluidas las realizadas por medio de tecnologías de la información y de la comunicación;
  • En el alojamiento proporcionado por el empleador,
  • En los trayectos entre el domicilio y el lugar de trabajo.

“Se destaca que el Convenio reconoce los efectos de la violencia doméstica en el ámbito laboral, es decir que esta violencia afecta el empleo y la salud, por lo tanto los empleadores deben contribuir a reconocer y abordar estas situaciones en favor de los derechos de las trabajadoras, también se propone que se implementen medidas de formación para trabajadorxs y empleadorxs, campañas de concientización, que se genere un mayor presupuesto para que a la hora de hacer políticas públicas existan los recursos para aplicarlas, y prevé la implementación de protocolos para denunciar, investigar y accionar ante la violencia en el mundo laboral”, repasó Almirón entre los aspectos más relevantes. 

En sintonía enfatizó en el punto que establece medidas de protección para querellantes, víctimas, testigos e informantes ante posibles represalias. “Junto con Amsafe y Siprus estamos impulsamos la Ley Vanesa, que toma el nombre de la compañera Vanesa Castillo quien denunció que una alumna sufría abuso intrafamiliar y fue asesinada por parte de un sicario contratado por el abusador acusado. Esta ley le daría protección a lxs denunciantes, ya que como funcionarixs públicos, lxs trabajadorxs estatales tenemos la obligación de denunciar abusos y vulneración de derechos a niños, niñas y adolescentes, y al hacerlo figura nuestro nombre y datos, por lo que si el acusado tiene acceso al expediente conoce todos tus datos, la idea de la ley es que quien denuncie lo haga de manera anónima y sólo se difunda el ámbito al que pertenece. Ahora el proyecto está en una comisión redactora que no tiene presupuesto, por lo que reclamamos que se le asignen los recursos necesarios”, resaltó la dirigente.

Ratner por su lado señaló: “Vas a trabajar para poder garantizarte, de alguna manera, una vida digna y si en ese momento donde vas a ganarte el pan sufrís violencia, no solo afecta el trabajo sino que la padecés y trasladás a todos los ámbitos de la vida, por lo que esta normativa es un gran avance, fundamental para lxs trabajadorxs. Ya cuando los que conducían los destinos de nuestro país estaban en contra de esto, las sindicalistas nos expresamos pidiendo por su ratificación. Representando a cada compañerx no podemos más que estar a favor, no podemos sufrir violencia dentro de los ámbitos de trabajo que es donde uno va a ganarse la dignidad de poder trabajar, no se puede permitir”.

“El Convenio hace visible cómo las condiciones de violencia, maltrato, hostigamiento, desvalorización repercuten en la salud física y psíquica en las trabajadoras. Hace unos años con las mujeres del Movimiento Sindical Rosarino hicimos un relevamiento que indicaba que las formas de violencia se daban de manera más invisibilizada, es decir no directamente a través de insultos y agresión físicas -que por supuesto suceden- sino de una forma mucho más asociada a la desvalorización y desconsideración sostenida del trabajo, lo que es hostigamiento, y afecta la labor de la trabajadora”, consideró Cadahia y puso un ejemplo: “Este año cuando se le dice a la ministra de Educación cómo calificaría, después de dos meses de trabajo y atendiendo desde casa con las características que tuvo la reconstrucción del sistema escolar sin ningún tipo de ayuda y con los propios recursos, dijo ‘yo calificaría de 7 a la docencia santafesina’, y eso afectó el trabajo de las compañeras, es una falta de valorización de la tarea que también repercute en la salud, y ni hablar de los mandatos que pesan sobre la mochila de la docencia. Es lo que llamamos condiciones subjetivas del trabajo que sobrecargan de expectativa al trabajo de la maestra y también la desvalorizan”. 

Luego de que se confirme la ratificación nacional, el gobierno debe presentarla formalmente ante el Director General de la OIT para su registro. Al respecto, el Convenio entrará en vigencia 12 meses después de que dos Estados Miembros lo hayan ratificado, lo que ya ha sucedido en Uruguay y en Fiji, por lo que estará vigente desde el 25 de junio de 2021. Vale aclarar que los convenios de la OIT, una vez que son ratificados por el Congreso, adquieren la misma jerarquía de los tratados internacionales y deben ser cumplidos por el Estado, adecuando la legislación nacional al contenido del Convenio.

“Es una herramienta para cambiar las condiciones de miles y miles de trabajadorxs, sobre todo de los grupos más vulnerables. Que se haya llegado a este Convenio surge de los movimientos de mujeres, del Ni Una Menos, del Me Too, de reuniones de mujeres internacionales que vienen planteando esta necesidad”, aseguró Boriotti y agregó: “Los sindicatos estamos trabajando fuertemente el acoso y la violencia en los espacios de trabajo, tratando de desnaturalizar estos procesos. Esta normativa es mucho más abarcativa que las legislaciones locales ya que entiende que acoso y violencia son lo mismo, amplía los grupos vulnerables, los sitios donde se produce, habla de capacitación, de las políticas de prevención y de implementación de sanciones. Nos da herramientas a todxs lxs que estamos en algún tipo de organización ya que es para todo tipo de trabajo, ad honorem, pasantes, y hasta para terceros porque si voy a un negocio y violento o acoso a la empleada también puedo recibir denuncias o sanciones”. 

Nadie se salva sola

El movimiento de mujeres y feminismos reúne en Rosario a cientos de cuerpos que dan forma a uno de los movimientos más dinámicos del país. Un punto de inflexión fue el Ni Una Menos de 2015, a lo que se suma el Encuentro Nacional de Mujeres que se celebró en 2016 en la ciudad y cuya organización implicó reuniones, división de tareas, debates y aprendizajes de construcción colectiva durante más de un año. De esas instancias colectivas y de otras más sectoriales que fueron tomando forma estos años son parte también las mujeres sindicalistas. 

“Desde el 2015 empezamos a conformar las distintas mesas sindicales, tenemos un grupo de compañeras que somos parte del Movimiento Sindical Rosarino y que trabajamos en unidad en cuestiones de género y en otras problemáticas, todo lo que sea derechos, capacitaciones, avanzar en proyectos comunes. Ante el primer Ni Una Menos nos unimos, aún en la tristeza y la bronca, nos movilizamos mucho, empezamos a trabajar y modificar puertas para afuera y para adentro situaciones que a veces están naturalizadas y que empezamos a cambiar”, describió Cericola y contó que un punto de trabajo clave viene siendo la aplicación de la Ley 27.499, conocida como Ley Micaela, que establece la capacitación obligatoria en cuestiones de género para lxs agentes de todos los niveles del Estado: “Cuando surgió ley veíamos que quedábamos afuera y empezamos a reunirnos, nos juntamos con la provincia poniéndonos a disposición y mostrando el interés de que llegue a todos los sindicatos,creemos que en todos los lugares y ámbitos es necesario un trabajo de concientizacion y sensibilizacion”. 

Lorena Almirón es la primera secretaria general mujer en la historia local de ATE, sobre el camino recorrido reflexionó: “La mayoria de quienes integramos la Comison Directiva somos compañeras militantes del movimiento feminista de la ciudad, hemos participado de todas las instancias posibles para trabajar los temas de violencia y derechos. El sindicato viene de una estructura machista de años que es muy difícil romper, pero lo importante no es luchar en contra de los varones sino a la par de los compañeros para formarnos y autoformanos en todos los sectores del sindicato, apostamos a la formación permanente porque todo está en movimiento y queremos que todos tengan voz, y para hacerlo necesitamos también articular en conjunto con otros sindicatos y organizaciones sociales, porque nadie se salva solx”. Sobre la tarea interna, la sindicalista anticipó que a la brevedad darán a conocer un protocolo interno contra la violencia de género en el sindicato.

“Desde el Sadop tenemos un espacio denominado Cuenta Conmigo que es de asesoramiento, acompañamiento y orientación de situaciones de violencia de género y familiar que se presenten hacia las maestras y también en la familia, como los noviazgos violentos. Además también contamos con una feria de apuntes para el aula, para acompañar el currículo, editamos materiales para la no violencia contra las mujeres y pedagogías no sexistas”, comentó Silvana en cuanto al trabajo que vienen desarrollando desde el gremio y subrayó que a nivel local “los feminismos nos hemos dado la tarea de hacer visible las violencias cotidianas, de sacarle la máscara a la violencia doméstica, que es violencia hacia las mujeres y disidencias, vamos hacia una sociedad más justa, cuesta mucho, la lucha por la igualdad es una lucha por justicia social”.

Fernanda Boriotti es también la secretaria general del sindicato de Profesionales Universitarios de la Sanidad (Siprus) en Rosario, y al evaluar la lucha de las trabajadoras y militantes sindicalistas aseguró que “el camino que hemos recorrido las mujeres ya sea por convicción, sin querer, o por haberlo heredado generacionalmente, está haciendo posible muchos cambios, como la exigencia de que se avance en normativas, de poner a la luz los casos de femicidios y violencia, ya no se mira para otro lado. Ese mismo proceso lo llevamos adelante en nuestras organizaciones, en algunas es más fácil que en otras, si hablamos de la estructura gremial sindical, uno claramente ve las fotos donde sigue sin haber presencia de mujeres, lo que es impactante que pase aún hoy. Los cupos son los que han garantizado la presencia de mujeres o diversidades, que son a las que se les cuestiona su capacidad, poner estas discusiones sobre la mesa, que se dan en todos los ámbitos, es lo que está permitiendo avanzar”.

Boriotti es la primera mujer presidenta de la FeSProsa, al respecto considera que se trata de logros tras “un camino recorrido” y que “no es casual que ocurra en sindicatos que renuevan sus autoridades, porque no pasa en las cúpulas sindicales estándar. Tenemos una forma de hacer sindicalismo distinta, el camino que estamos transitando por lo menos en los gremios de la salud pública es con mujeres a la cabeza, el 70 por ciento de lxs trabajadorxs del sector son mujeres. El patriarcado es parte de nuestras vidas y nuestros compañeros siguen poniendo de manifiesto esos rasgos, pero hemos avanzado mucho en poco años, en los últimos diez años ha sido increíble”. 

La nueva normalidad

En el marco de la pandemia mundial decretada por Covid19 y ante las medidas sanitarias determinadas por el gobierno nacional para hacer frente a dicha coyuntura, gran parte de las actividades laborales cotidianas sufrieron cambios en su organización para garantizar la posibilidad de respetar el Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio y así evitar la propagación masiva del virus en el corto plazo. No obstante para que un gran porcentaje de la población pueda quedarse en sus hogares fueron necesarias las llamadas actividades esenciales en la emergencia.

“En nuestro caso somos trabajadorxs esenciales así que desde el día uno estamos trabajando, tenemos mucha reducción de personal pero hay que estar en la primera línea ya sea en atención comercial como en atención del servicio”, contó Gabriela sobre lxs trabajadorxs de Luz y Fuerza. “Somos 3900 trabajadorxs y un 30 por ciento mujeres. Tuvimos muchos años sin ingresos pero conseguimos actas acuerdos para que en los sectores manuales que siempre se consideraron trabajos de hombres, pudieran trabajar mujeres, es un paso más en medio de tantos pasos que faltan”. Sobre la modalidad de Teletrabajo a la que tuvieron que adaptarse algunos por factores de riesgo, agregó; “es algo que observamos muy detalladamente, sabemos que puede tener un impacto negativo, y en el caso de las trabajadoras considerando que también recaen sobre sus hombros las tareas de cuidado, es estar las 24hs en tu casa”.

Silvana Cadahia detalló que desde el gremio realizaron un relevamiento para conocer las condiciones de trabajo en la virtualidad instituida por la pandemia con datos que dan cuenta “de la feminización del trabajo doméstico y las desigualdades al interior de los hogares”. Según la encuesta realizada por el Departamento de Condiciones y Medio Ambiente de Trabajo (CyMAT) del Sadop “las mujeres trabajadoras docentes representan el 81,2 por ciento del colectivo y dan clase en establecimientos privados primarios y secundarios. En ambos niveles educativos más del 66 por ciento de las mujeres se encuentran ‘generalmente/siempre’ corrigiendo, planificando, al mismo tiempo que realizan las tareas domésticas, mientras que en el caso de los varones se reduce solamente al 39 por ciento. Por otro lado, también se desprende de la investigación que el 48,8 por ciento de las mujeres docentes que trabajan en el nivel primario y el 50,2 por ciento en secundario sostienen que si faltan algún día de la casa, las tareas domésticas ‘generalmente o siempre’ quedan sin hacer”. 

Sobre la organización colectiva en pandemia, contó: “Con las mujeres sindicalistas aún en pandemia nos damos un trabajo de sostenernos y acompañamos en los puestos de trabajo y en las condiciones y medio ambiente de trabajo porque en esta situación en emergencia no hay separación entre la casa y el trabajo y hay que generar una normativa que regule eso, nos encontramos compartiendo experiencias, y también luchando por las condiciones de paritarias. Nos hemos centrado en la emergencia, ni hablar de acompañar las necesidades de lxs trabajadorxs, desde una acción solidaria sosteniendo a lxs compañerxs, muchos son únicos sostén de hogar. Y ante la violencia de los femicidios que no cesan hemos promovido acciones de visibilidad en las redes y medios, ya que la restricción de la circulación nos ha afectado porque hemos ganado visibilidad política y en la discusión en la calle y ahora no la tenemos”.

Julia Ceruti de la CTA de los Trabajadores agregó que “el espacio sindical ha venido desarrollando ámbitos de participación para albergar la temática de género, muchas compañeras se acercaron a la militancia sindical convocadas por esas luchas, por las movilizaciones, por los encuentros de mujeres, y desde allí también problematizamos cuestiones que tienen que ver con la crisis, la economía, cómo se vive la pandemia. A nivel local junto a compañeras de otros gremios armamos el espacio de las Mujeres Sindicalistas de Rosario que venimos trabajando en problematizar las situaciones que atraviesan las mujeres en este contexto, lanzamos una encuesta en julio que tenía que ver con indagar cómo había afectado el teletrabajo, los costos de vida, horas de trabajo, tareas de cuidados. También estamos armando desde la red social Instagram del espacio ciclos en vivo para ir charlando con compañeras estos puntos, y mantenemos reuniones virtuales semanales”. 

Sobre los resultados de la encuesta de la Intersindical de Mujeres que tuvo por finalidad conocer la situación del trabajo y de las tareas de cuidado en pandemia, ésta fue respondida por 500 personas, en su mayoría mujeres cis de entre treinta y cincuenta años, residentes en Rosario. En relación a las tareas de cuidados (compras, preparación de alimentos, acompañamientos/tareas escolares e higiene y limpieza), todas se incrementaron en este período. Con respecto al trabajo remoto, indicaron que un 63,7 por ciento dedica más tiempo que el habitual para desarrollar sus tareas laborales y que en un 76 por ciento de los casos éstas se superponen con las tareas de cuidados. De este porcentaje que realiza trabajo virtual, un 81,5 por ciento tuvo que proporcionarse los elementos y recursos necesarios y el 82,5 por ciento no cuenta con un espacio exclusivo para ello. Con respecto a los ingresos, estos disminuyeron en más de un 60 por ciento de los casos.

Al hablar de pandemia y de las medidas ante la emergencia sanitaria vigente, es inevitable poner la atención en el sector más comprometido por su trabajo en este contexto. Boriotti es clara al indicar: “El sector de la salud está atravesado por la pandemia en todo su contenido, hay un gran agotamiento y una preocupación constante por la ocupación de camas. Hay falta de personal, en general estamos mal pagos, las condiciones no son las óptimas. Si bien en la pandemia se ha reforzado la infraestructura no se puede generar de un dia para el otro el recurso humano, capacitado y formado, es algo que se ve en Rosario, Buenos Aires, Mendoza, España, Italia, Canadá, la cuestión común es sistemas de salud debilitados, pocos profesionales de salud, mal pagos y precarizados”.

Volviendo a la Argentina, la dirigenta mencionó: “Somos pocxs trabajadorxs en relación a lxs que tendría que haber, mal pagos y en precariedad, eso hace un combo muy explosivo que genera pluriempleo para tener ingresos dignos y acordes a la profesión que además implica estar actualizado continuamente. Hay mucho desgaste, agotamiento excesivo y en épocas de pandemia esto hace que la vida misma esté en riesgo, las alertas para el cuidado están más bajas. Se agrega el tema de la infraestructura, los espacio comunes no tienen ventilación, no tienen la higiene adecuada, y en este momento esto lleva a puntos críticos, sumado al bajo salario, la falta de reconocimiento, el gobierno ha tenido la oportunidad de hacer un reconocimiento en la paritaria y no lo hizo. Los equipos de salud mental están haciendo de soporte a los profesionales, a las familias, a los pacientes, que es muy necesario. Está faltando medicación en las terapias, medicamentos de sedación para pacientes con asistencia mecánica, y es preocupante, se lo planteamos al ministro (Ginés González García), para garantizar que no falten las monodrogas para la elaboración”. 

Foto portada ph prensa Cámara de Diputados de la Nación

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Euge Rodríguez

Euge Rodríguez

Licenciada en Periodismo en Universidad Nacional de Rosario.

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