El trabajo no remunerado es la principal actividad económica del país

El trabajo no remunerado es la principal actividad económica del país

Por primera vez el Estado nacional cuantificó el valor de las tareas domésticas y de cuidados no remuneradas dando muestra de la importancia que las mismas revisten para el sostenimiento del sistema productivo y económico. 

Según el informe Los cuidados, un sector económico estratégico. Medición del aporte del Trabajo Doméstico y de Cuidados no Remunerado (TDCNR) al Producto Interno Bruto difundido este martes por la Dirección de Economía y Género del Ministerio de Economía Nacional, estas tareas representan un 15,9 por ciento del Producto Bruto Interno (PBI), seguidas por la industria (13,2 por ciento) y el comercio (13 por ciento).

Al hablar de trabajo doméstico y de cuidados nos referimos a todas aquellas tareas que son fundamentales para la existencia cotidiana: cocinar, lavar, planchar, ayudar con los estudios, asegurar la limpieza del hogar, comprar los insumos necesarios, cuidar de la salud de niñxs y adultxs, es decir todo lo necesario para el funcionamiento familiar y social. Al decir de Silvia Federici “el trabajo de reproducción (producción de la fuerza de trabajo) es el pilar de todas las formas de organización del trabajo en la sociedad capitalista”.

Y este trabajo que se realiza sin recibir compensación monetaria, es decir, sin un salario por el tiempo y energía que requiere, se organiza en torno a una división sexual del trabajo que hace que “9 de cada 10 mujeres realicen estas tareas”. Esta desigual organización en el sistema capitalista y patriarcal que asigna un supuesto destino biológico a las mujeres para la realización de estas actividades incide a su vez en que “la participación en el mercado laboral de las mujeres sea más baja que la de los varones y en que tengan trabajos más precarios, lo que implican a su vez una mayor desprotección social”.

De acuerdo a la Encuesta sobre Trabajo No Remunerado y Uso del Tiempo (EAHU-INDEC, 2013), las mujeres “realizan el 76 por ciento de las tareas domésticas no remuneradas. El 88,9 por ciento de las mujeres participan de estas tareas y les dedican en promedio de 6,4 horas semanales. Mientras tanto, sólo el 57,9 por ciento de los varones participa en estos trabajos, a los que les dedican un promedio de 3,4 horas semanales”.

Para comenzar a incorporar el valor que tienen estas tareas en el mundo económico en su conjunto, la Dirección de Economía midió cuánto costarían esas actividades si estuvieran remuneradas y cómo integrarlas en la planificación de las políticas públicas de reactivación económica. Al respecto, del análisis se obtiene que ​”el aporte del TDCNR al PIB es de 15,9 por ciento, siendo el sector de mayor aporte en toda la economía, lo que representa un valor de $4.001.047 millones de pesos​”.

En cuanto al aporte por género “el ​75,7 por ciento proviene de tareas realizadas por mujeres. ​Es decir, las mujeres realizan más de las tres cuartas partes y, de este modo, ​dedican, el total de ellas en su conjunto, 96 millones de horas diarias de trabajo gratuitas a las tareas del hogar y los cuidados”. En términos de valorización monetaria “las mujeres aportarían $3.027.433 millones (75,7 por ciento) a la economía, mientras que los varones aportarían $973.613 millones (24,3 por ciento)​. Es decir, ​las mujeres aportan 3 veces más al PIB en el sector con mayor relevancia y más invisibilizado de toda la economía nacional”.

En pandemia todas estas tareas aumentaron ante el cierre de las escuelas, clubes, centros comunitarios, jardines infantiles. Además, la parte de la población que acudía a trabajadoras de casas particulares para resolverlas ahora las realiza por sus propios medios y de manera no remunerada.

En ese sentido el informe indica que “​la participación del sector de TDCNR sobre el PBI en pandemia es de 21,8 por ciento​, y muestra un aumento de 5,9 puntos porcentuales con respecto a la medición sin pandemia”. Es decir que “lejos de apagarse por la pandemia, la economía de los cuidados se enciende y sostiene el funcionamiento social y este aumento recae principalmente sobre las mujeres y reproduce una lógica de desigualdad”.

Teniendo en cuenta los datos mencionados, el documento señala la necesidad de volver más equitativo el sistema de responsabilidades de cuidados y la importancia de considerar “al TDCNR como un sector que produce bienes y servicios fundamentales para la actividad social, económica y productiva  para valorizar estas tareas, redistribuir su carga, fortalecer su infraestructura y garantizar que se realice de manera tal que contribuya a mejorar la calidad de vida”. Nos es amor, es trabajo y nadie lo paga.

A nivel global

En el mundo “el ​42 por ciento de las mujeres no pueden conseguir trabajo porque son responsables de todos los cuidados​ en comparación con sólo el 6 por ciento de los hombres”. Al tiempo que “el 80 por ciento de los 67 millones de trabajadores domésticos del mundo son mujeres;​ el 90 por ciento no tiene acceso a la seguridad social y más de la mitad no tiene límites en sus horas de trabajo semanales”. Por su parte, según la Organización Internacional del Trabajo (OIT) “el aporte del TDCNR a nivel global es de 9,0 por ciento del PIB, con gran heterogeneidad entre los países”. 

A nivel local

El informe “Desigualdad de género en números, ciudad de Rosario”, elaborado por la Usina de Datos de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), y presentado en marzo de este año, indica que en la ciudad las mujeres hacen el 76 por ciento de las tareas del hogar mientras que los varones se encargan del 24 por ciento. Al ser consultada sobre ello, Paula Durán, coordinadora general de la Usina de Datos, dijo en una nota con Reveladas que “esta situación repercute en una menor posibilidad de incorporarse al mercado de trabajo o incorporarse con menos horas” y sobre el contexto de pandemia analizó que “en esta situación se pone de manifiesto todo lo que implican las tareas del hogar porque están en ‘estado puro’. Están las tareas de cuidado, de limpieza, hasta de educación porque los niñxs no están yendo a la escuela. Vamos a encontrar un montón de escenas ‘cómicas’ donde las mujeres están sobrecargadas de tareas y el señor está en el sillón viendo una película, creo que esa escena caricaturesca es cada vez menos sostenible, y esperemos que esto sea una oportunidad para democratizar las tareas del hogar, pero todavía no podemos inferir a qué velocidad va a ocurrir esto o bajo qué parámetros”. 

Imagen portada Dirección de Economía y Género

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Euge Rodríguez

Euge Rodríguez

Licenciada en Periodismo en Universidad Nacional de Rosario.