“Nuestra lucha es para que nos dejen amar”

“Nuestra lucha es para que nos dejen amar”

LA PRIMERA CANTANTE TRANS DE CUMBIA, anunció el graf de Confrontados -programa de Canal 9-, uno de los tantos espacios masivos que recibió durante los últimos meses a Ayelén Beker, la artista rosarina de 29 años que trascendió los límites de lo local con su talento. A pesar de que asegura que en un principio le costaba que no sólo se hablará de su música, sino también de su elección de género, ahora siente que con el tiempo comenzó a aprovechar los espacios que se le fueron abriendo para potenciar su lugar como referente y mostrar las demandas del colectivo trans.

Ayelén vive en el sur de la ciudad y pasa sus mañanas y tardes trabajando en el centro rosarino, precisamente en San Luis 1946, allí funciona el primer Centro de Día Trans de Santa Fe, una iniciativa que surgió a partir del trabajo conjunto entre autoridades del colectivo trans y funcionarios provinciales. “Acá hay un comedor, pero también es un lugar de encuentro y contención entre compañerxs. Al principio estaba pensado para la población trans pero después también se sumaron chicas bisexuales o lesbianas que necesitaban nuestra ayuda. Ahora funciona de día, pero me gustaría que en algún momento sea un hogar para lxs compañerxs que no tienen donde dormir”, describió Ayelén.

El Centro, que abrió sus puertas en 2017, además brinda cursos de capacitación para lxs compañerxs del colectivo. El año pasado había talleres de peluquería, manicura y cosmetología, “pero este año se incorporaron otros como pintura e informática a partir de una encuesta que se realizó, porque sino la trava siempre está asociada a la peluquera”. Por otra parte, este año también comenzó a funcionar como un espacio para que las personas que asisten comiencen a vincularse con las distintas herramientas que ofrece el gobierno provincial para finalizar los estudios primarios, secundarios y universitarios.

Según datos proporcionados por el subsecretario de Políticas de Diversidad Sexual, Esteban Paulón, “poco más del 73 por ciento de las personas del colectivo trans no terminaron los estudios primarios o secundarios”. Esta también es la situación de Ayelén, quien comentó que abandonó “la escuela en primer año por el bullying que sufría, pero es algo pendiente que sé que lo tengo que terminar. Si me cuesta a mí, imagínate a lxs compañerxs de más de 40 años”.

Centro de Día Trans

Música para el alma

“Las primeras veces subía, cantaba y me iba, no decía ni hola”, relata Ayelén en relación a sus primeras presentaciones, que comenzó a realizar en muestras a las que la llevaba su profesora de canto. “Comencé a estudiar comedia musical varios años atrás, durante una muestra de fin de año la directora del teatro me llamó y me dijo que tenía que dedicarme a la música. Yo de chiquita jugaba a cantar, imaginaba que tenía un escenario lleno de gente”, relató.

Con el tiempo, Ayelén empezó a desenvolverse en el escenario en la medida en que también fue reafirmando su identidad trans y arrancó a luchar por sus derechos. “Al principio me chocaba que dijeran “la cantante trans”, pero después lo usé a mi favor e inclusive ahora trato de remarcarlo cuando me presento. Creo que una se va deconstruyendo a medida que va aprendiendo, cuando conocí el feminismo cambié un montón”, sostuvo.

En relación a este último punto, y sobre el comienzo de su militancia, detalló: “En un principio yo no tenía problemas porque era estéticamente femenina, además tenía mi trabajo y novio, no me sentía parte del colectivo. Pero a veces la vida te da un cachetazo para mostrarte las cosas. Me quedé sin trabajo, empecé a tirar CVs y conseguí empleo en un bar donde me explotaban, tuve que volver a la prostitución y eso fue muy fuerte para mí”. Y agregó: “Ahí empecé a militar, soy una referente pero no es que lo elegí, se dio por la tele y la música. Siempre lo hice sin querer aprovecharme de las travas, porque hay algunas que lucran, sino porque creo que somos humanxs y la ropa o el sexo no nos definen. Incluso todavía me cuesta asumir mi lugar, mis amigas me retan, pero es porque por ahí tenía una mala visión de la política, pero es como todo, hay gente buena y mala”.

El paso de los bares y muestras a los escenarios mayores se dio gracias a haber participado en un casting en Buenos Aires donde buscaban musicxs trans. A partir de ahí comenzaron a llegarle propuestas no sólo para participar de festivales, sino de programas de televisión en los distintos canales porteños mostrando su trabajo en la música santafesina. Algunas de las presentaciones más destacadas fueron cuando cantó en la Fiesta de la Cumbia Santafesina o en el Festi Trans, donde compartió escenario junto a Susy Shock y Marlene Wayar, referentes históricas de la comunidad travesti.

El 2019 encuentra a Ayelén con muchas propuestas laborales, pero bajo el mando de la autogestión ya que, según explicó, “viví una situación de acoso con el que era mi productor ejecutivo. Yo sufrí acoso de chica y volver a vivir eso de nuevo fue horrible, me paralicé y no pude hablarlo durante meses porque también tenía miedo de perder el trabajo. Hasta que comenzamos a chocar por temas laborales y me desvinculé, y hoy me encuentro sola, pero con mucha gente que se ha comprometido a darme una mano, el talento lo tengo yo, no ellos”.

Ayelén sostiene que gran parte de las decisiones que se ha animado a tomar durante el último tiempo es gracias a la fuerza que le dio “la hermandad que fue encontrando en el feminismo. Yo también me fui deconstruyendo porque todxs estamos criadxs en el machismo y naturalizás hasta el abuso u otras situaciones. Yo soy una chica muy llamativa y en la calle siempre recibía comentarios, dejé hasta de usar short, pero ahora volví a ponérmelos porque entendí que no estoy haciendo nada malo, el que está mal es el machirulo. Y estas enseñanzas trato de transmitírselas a mi mamá, a mi tía, porque fueron criadas en ese ambiente”.

En ese marco, aprovechó para criticar a un sector del feminismo que durante el último tiempo ha mostrado explícitamente su costado transfóbico y ha llamado a construir un feminismo “solo de mujeres” porque “piensan que ser mujer es tener vagina, y esto no es así. No te define ni los genitales ni la ropa, y no hay feminismo sin travas, porque nosotras venimos luchando desde hace mucho tiempo desde la vulnerabilidad. Se trata de crear hermandad y lazos fuertes, que es lo que sucede con la gran parte del feminismo”.

Techo y trabajo

En julio de 2018, con la firma de más de 40 diputadxs pertenecientes a seis bloques, el Frente Nacional por la Ley Diana Sacayán presentó en la Cámara de Diputados de la Nación un proyecto de ley para instituir el cupo laboral del 1 por ciento en la administración pública nacional para personas travestis, transexuales y transgéneros. En los fundamentos, entre otros puntos, el proyecto señala que el 98 por ciento de las personas trans no tiene un trabajo formal y que esta comunidad se encuentra entre una de las poblaciones más vulneradas del país.

La iniciativa tiene como antecedente la norma impulsada por la líder travesti Diana Sacayán en 2010, y aprobada cinco años después en la provincia de Buenos Aires; a pesar de esto, la normativa no se cumple ya que no se avanzó en su reglamentación. Por su parte, en la ciudad de Rosario el cupo laboral se implementó a partir de la sanción de la ordenanza 9.543/2016 que luego habilitó al Ejecutivo a crear el Registro Único de Aspirantes para cubrir vacantes en la administración pública.

En relación a este punto, Ayelén sostuvo que “a pesar de su sanción el cupo es muy limitado porque solo acceden cinco personas y son muchas las que se encuentran en situación de vulnerabilidad. Es muy difícil para nosotrxs conseguir trabajo. Por eso estaría bueno que el cupo se implemente en el Estado nacional pero también en empresas privadas”. Y agregó: “Se estima que en Rosario hay alrededor de 700 personas trans y travestis, pero ese número no es exacto porque se calcula por la cantidad de ciudadanxs que hicieron el cambio de DNI, pero no todxs dentro del colectivo lo realizaron. Por eso uno de nuestros objetivos es comenzar a censar este año”.

En ese marco, otro de los principales problemas de la comunidad es, según Ayelén, el acceso a la vivienda. “Nos cuesta mucho acceder a la vivienda, hay compañeras que tienen un trabajo formal y tampoco pueden alquilar porque siempre la trans está asociada a la prostitución. Yo he tenido que vivir en la calle y es muy difícil sentirse expulsada de todos lados. A veces tenemos que salir a la madrugada a auxiliar a una compañera que se quedó en la calle”, dijo.

Ayelén Beker – Ph Gisela Colapretti

Fieles al amor

Con los pies en el presente disfrutando todo lo que le toca vivir, esta artista también sueña y proyecta en grande para el mañana. “Me gustaría retribuirle a mi mamá todo lo que me dio, quiero que viva cómoda. Y en el plano musical me gustaría llegar a ser una cantante internacional, yo me veo como una artista re grosa. Tengo el talento y sé lo que provoco en la gente; me falta un montón, pero se va aprendiendo sobre la marcha”, sostuvo.

Pero como durante el camino recorrido se fue descubriendo a sí misma en función del diálogo y la lucha con lxs otrxs compañerxs, Ayelén también proyecta “abrir un hogar para que las personas trans tengan donde dormir. Y desde el Estado me gustaría que se sancione la ley de cupo laboral, tanto para la administración pública como para las empresas privadas y también legislaciones que nos permitan acceder a la vivienda propia. A pesar de todo lo que sufrimos, las travestis y trans somos fieles al amor, nuestra lucha es para que nos dejen amar”.


Julieta Gabirondo

Julieta Gabirondo

Licenciada en Periodismo (UNR) - Profesora de Historia (UNR)