“¿Dónde vamos a conseguir trabajo si cierra la fábrica?”

“¿Dónde vamos a conseguir trabajo si cierra la fábrica?”

Por Sofía Fernández – (Nota publicada en www.enredando.org.ar) Foto FM Poriajhú 

Basta con recorrer la avenida que une a las ciudades del cordón industrial para darse cuenta del porqué del nombre de esta región: desde la vera puede verse a más de una fábrica. Algunas siguen existiendo sólo en la memoria colectiva de lxs habitantes, otras se mantienen en pie a pesar de los embates. En una delgada línea entre el recuerdo y la resistencia, está Verbano.

Los y las bermudences reúnen historias, sentires, anécdotas que giran en torno a la única fábrica de porcelana del país. Un imaginario colectivo construido entre tazas de café, platos blancos con flores pintadas a mano y teteras de porcelana que han vestido incluso a la mesa más famosa de la argentina como la de Mirtha Legrand y también los aviones presidenciales.

La fábrica, que puede verse desde la avenida de la ciudad de Capitán Bermúdez, distinguida por tener su nombre pintado en un gran tanque de agua, nació en 1953. En 1995, tras la crisis generalizada, cambió de nombre pero muy pocas personas se dirigen a ella como “Faiart”, que es la firma portuguesa que la adquirió. Sin embargo hay que destacarlo porque son éstos los dueños que hoy ya no quieren invertir en el mercado de la porcelana dejando a 120 trabajadorxs en la incertidumbre.

El problema no es nuevo: empezó en el 2016 cuando el gobierno de Mauricio Macri implementó medidas que impactaron en el cordón industrial. Tarifazos y aumento desmedido de las importaciones fue el combo que obligó a más de una fábrica a apagar «sus chimeneas».

No hace tantos meses los dueños de las carnicerías decían que la gente compraba la porción diaria de carne en cuotas. En esa línea, los delegados de Verbano se preguntaban: “¿quién va a comprar platos de porcelana si estamos pagando la comida en cuotas? Y así, desde el comprador más “común” hasta las grandes empresas como Havanna o las hoteleras, dejaron de adquirir sus productos.

Cuando en sus comienzos se producía 12 mil unidades por día, entre platos, tazas y jarrones, a finales del año pasado solo llegaba a 1.500. En ese marco, en marzo del 2019 fueron suspendidos todos y todas las trabajadoras. Tras meses de incertidumbre, a mediados de mayo volvieron a producir. Pero sin políticas económicas apuntadas a fortalecer el mercado interno, el reflote fue mínimo y la crisis se profundizó cuándo llegó lo que ningún oráculo, ni el más pesimista de los analistas, podía prever: una pandemia.

Así fue que con el Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio establecido por el gobierno nacional de Alberto Fernández a finales de marzo, lxs trabajadorxs quedaron suspendidxs y la planta en cese de actividades. Ningún hotel ni avión al que vender vajilla. “Ni los ministerios tienen tazas de Verbano, las levantás y son Made In China”, reprocha Daniela Resumi, delegada del Sindicato Ceramista y trabajadora con 20 años de antigüedad en la fábrica.

Verbano es, ahora, una fábrica en busca de dueño y los y las trabajadoras sobreviven cobrando el 50% de su sueldo gracias al Programa de Asistencia de Emergencia al Trabajo y la Producción (ATP). Mientras tanto, solicitan ayuda al Ministerio de Producción de la Provincia de Santa Fe para que otorgue subsidios pero, sobretodo, buscan que se garanticen los puestos de trabajo.

Una cuestión de género

Lo cierto es que el panorama está difícil y trae aparejado un aspecto a destacar: el 70% del total de lxs trabajadorxs son mujeres. El año pasado, una de las suspendidas decía: «Yo tenía una niñera en mi casa, que cuidaba a mis hijos desde las 5 de la mañana cuando me iba a trabajar, hasta que volvía. Ahora, como no tengo que salir, tuve que decirle que no venga más y somos dos desempleadas más».

Daniela reflexiona: «Yo tengo 42 años, dos hijos, mi marido también trabaja en Verbano. Hay otras compañeras que son sostenes de hogar, madres solteras, ¿Dónde vamos a conseguir trabajo si cierra la fábrica? ¿Cómo vamos a sostener a nuestras familias?»

Molino, fabricación, terminación, esmalte, blanco, selección, decoración, embalaje y expedición: enumeran sus trabajadoras. El camino de la porcelana hasta la mesa de los y las argentinas ahora se encuentra trunco, produciendo a media máquina. Cientos de manos que recuerdan el proceso, esperando en sus casas, volver a trabajar.

El posible cierre de Verbano sería, como el cierre de toda fábrica, un gran golpe pero en éste caso podría también impactar en otra problemática: la de las mujeres sin acceso a una fuente de trabajo, perdiendo la independencia económica y potenciando la ampliación de una brecha que siempre nos deja del peor lado. En el mes de marzo de este año, la Dirección de Economía, Igualdad y Género del Ministerio de Economía de la Nación presentó el informe «Las Brechas de género en la Argentina» con estadísticas que dimensionan el estado de situación: «Las mujeres son las que sufren los mayores niveles de desempleo y precarización laboral. Ganan, en promedio, un 29% menos que sus pares varones, brecha que se amplía para las asalariadas informales, alcanzando un 35,6%. La mitad de quienes no consiguen empleo son jóvenes de hasta 29 años y, entre estas personas, son las mujeres quienes enfrentan las tasas más altas de desocupación de toda la economía con un 23%», señala la investigación. También plantea que al tener una cantidad de tiempo disponible menor, «las mujeres participan menos en el mercado de trabajo. Además, se insertan laboralmente con peores condiciones: salarios más bajos, doble jornada (paga y no paga), mayor precarización, altas tasas de desempleo, pobreza de tiempo, entre otras. La tasa promedio de la participación de las mujeres en el mercado laboral es de 49,2%, 21 puntos porcentuales más baja que la de los varones (71,2%).».

En el caso de la fábrica Verbano,  resta ver si quienes tienen que brindar respuestas invitan a la mesa de discusión a los y las trabajadoras. Y si a la hora de tomar el té eligen que la porcelana sea nacional o china. Mientras tanto, la vajilla sigue mirando desde las vitrinas de cientos de familias del cordón industrial, intacta, como la memoria de lxs bermudences que intentan resistir.

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