Más que un mero intercambio: trueque transfeminista

Más que un mero intercambio: trueque transfeminista

“Transfeministas trocando Rosario y alrededores” es el nombre de un grupo de trueque que cuenta con más de 5000 miembrxs en Facebook. Creado en enero de 2018, crece diariamente y allí se realizan gran cantidad de publicaciones en las que mujeres y disidencias ofrecen y buscan objetos o servicios.

Entre las reglas para formar parte del espacio, se hace referencia a que no pueden ingresar varones cis y no se toleran actitudes Terfs, que excluyen a las personas trans, y Swerf, que excluyen a lxs trabajadorxs sexuales. Además, el uso de lenguaje inclusivo es obligatorio.

En cuanto a la cuestión operativa, quienes publiquen deberán crear un álbum de fotos detallando lo que se ofrece y lo que se busca intercambiar. Dada la naturaleza del trueque, no se deben poner precios sugeridos. Por último, queda prohibido el trueque de animales.

Por otro lado, dadas algunas situaciones de “escraches” que ocurrieron a raíz de disconformidades de alguna de las partes ante lo trocado, se recomienda hablar con lxs administradores del grupo para resolver el tema por privado.

¿Por qué un grupo de trueque atravesado por el transfeminismo logra convocar a tantxs interesadxs? ¿Qué opinan algunas de las personas que forman parte del mismo? Un puñado de relatos, experiencias y sentires entre quienes, por diversos motivos, eligen este modo de intercambiar. ¡Lxs leemos!

Mariana Valeria Palacios, quien se define como militante social desde hace varios años, se encuentra entre las primeras 100 personas que integraron el grupo. Cuenta que ya conocía previamente a algunxs de lxs que forman parte, ya que pertenecen a organizaciones feministas.

“Soy hija del año 2001”, responde ante la consulta de por qué participar de un grupo en el que se troca. Luego, completa: “Tengo conceptos que aprendí colectivamente acerca del consumo capitalista, de la producción alternativa y de la red de la economía popular para romper, dentro de lo que se pueda, con la cadena del sistema capitalista”. Además, cuenta que en plena crisis de comienzos de siglo tuvo su propio puesto en el “El Roperito”.

Acerca del funcionamiento del grupo, hay algo que le hace ruido. Sobre esto, argumenta: “Siempre he debatido acerca del valor de referencia. Para mí no está bien porque, si la referencia es el sistema capitalista, cagamos. Si estamos necesitando trocar algo, lo principal es mirar lo que lx otrx ofrece. La prioridad no es trocar por lo que yo necesito, sino por lo que me ofrecen. Porque si no, rompo hasta con mi propia ideología. La base principal es que las cosas circulen”. Y enfatiza: “Mi concepto del trueque es seguir zafándola en este mundo capitalista que oprime y es desigual”.

“La otra pata importante es saber que el grupo nace desde una perspectiva feminista para lograr vínculos sanos, ser sororxs, hermanxs y querer cambiar algo de la realidad que nos toca. Me encantaría poder encontrarnos en una plaza todxs y poder debatir sobre estas cosas”, expresa. Y afirma que los encuentros personales otorgan la posibilidad de conocerse, de aprender y de hacer análisis acerca de la pertenencia al espacio. “De cómo queremos vivir la vida, cuáles son nuestros valores y qué creemos estar necesitando para seguir mejorando las condiciones cotidianas”, cierra.

Carolina Gómez conoció el grupo a través de una amiga que ya formaba parte del mismo. Si bien, mayoritariamente, tuvo buenas experiencias, en una ocasión se llevó una desilusión con una chica que, según detalla: “Me dio una torta incomible y me hizo ir hasta zona sur. Pero bueno, no fue para tanto”. ¿Acaso fue la excepción que confirma la regla?

“Tuve pocos trueques porque laburo muchas horas en un lavadero de autos y se me hace difícil seguir las publicaciones. Noto que muchas personas van por el valor de referencia. La verdad, muchas veces no estoy en condiciones de llegar a esos valores”, cuenta. 

Por otro lado, considera que el hecho de que el grupo esté integrado por mujeres y disidencias le genera mayor confianza. “Estoy en otro grupo comunitario que no es muy fiable, ya que hay muchas quejas”, finaliza.

Belén Monzón también ingresó al espacio a través de una amiga que la invitó a unirse. Dice: “Tengo un vivero y veía que muchas buscaban plantas, por lo que hice miles de trueques hermosos y hasta algunas amigas”. Y agrega: “Justo en ese momento mi hija mayor se iba a vivir sola y conseguí para ella vajilla, lámparas y demás cosas para su nuevo departamento”.

Finalmente, expresa que ve al trueque como una manera diferente de hacer algo con objetos materiales en desuso que se acumulan. ¡Que circule!

Mariana Griselda Gazzo explica que comenzó a participar del grupo “en la necesidad de hacer lazos y de reencontrarme con un montón de gente”. Continúa: “Mi primer trueque fue con una compañera de Barrio Ludueña, a quien hacía dos años que no veía. Fue una alegría encontrarnos, saber que estaba bien. El segundo trueque fue con la cantante de La Banda Verde. El punto medio fue donde tocaban los viernes en la peatonal. Verlxs ahí, verla a ella cantando, fue todo una alegría”.

Describe su experiencia trocando como algo alucinante. “Hay cosas a las que no les estoy dando uso y las puede usar otra persona. Que esa persona no sea cualquiera, que haya un compromiso, para mí es súper lindo. Poder hacer estos intercambios, en los que el objeto en sí es casi como una excusa”, relata acerca de aquello que percibe como una red de contención, de sostén y de soporte. Además, asegura que en el grupo se ha creado un mercado laboral.

“Con muchas de las compañeras nos encontrábamos en las marchas, en las asambleas, en los encuentros de mujeres. Una cuestión que hace años venimos gestando, haciendo y pensando. Muchas de nosotras somos los sostenes de la familia y estamos ahí, bancando la parada. Esto también hace que una empiece a reconocer y asumir los puntos de vulnerabilidad que, por la condición de mujeres o de personas trans, tenemos a nivel social”, concluye.

Milena Schilman

Milena Schilman

Estudiante de Comunicación Social (UNR) (@mileschilman)