Virginia Bolten: feminismo anárquico en la casa y la fábrica

Virginia Bolten: feminismo anárquico en la casa y la fábrica

#Insurgentes I Hay una genealogía que nos permitió llegar hasta acá. En esta nueva sección de Reveladas compartiremos biografías de mujeres y disidencias que se abrieron paso en sus territorios y apostaron a la lucha y el trabajo colectivo. Ellxs se plantaron en contextos hostiles, lucharon por los derechos de todxs y muchas veces fueron silenciadas por los relatos históricos. En el marco del Día de lxs trabajadorxs traemos la experiencia de Virginia Bolten (1876-1960) militante anarquista y feminista de la ciudad de Rosario que luchó por la emancipación en el hogar, en los ámbitos laborales y en todas las instituciones de la sociedad. El legado de sus escritos, disertaciones y trabajo territorial siguen teniendo relevancia hasta el día de hoy.

Por Cecilia Alonso / Profesora de Historia

“Luchemos hasta conseguir que no existan más leyes que la libertad, más jueces que la conciencia, ni más vínculo que el amor” (Virginia Bolten, La Capital, 02/05/1902)

Virginia Bolten nació en San Luis a fines del año 1976. Hija de madre puntana y padre alemán, se casó con Manuel Manrique en 1894 con quien tuvo seis hijos. Vivió la mayor parte de su vida en Uruguay, pero antes de su definitivo desembarco en el país oriental residió, durante los últimos años del siglo XIX y los primeros del XX, en la ciudad de Rosario, lugar donde parece haber iniciado su militancia en las filas del anarquismo. En ese contexto, el movimiento obrero local estaba en plena organización y las ideas anarquistas predominaban en gran parte del mismo. Virginia representa una variante del feminismo argentino de entresiglos que en el contexto latinoamericano constituyó un caso excepcional.

Se desempeñó en Rosario como obrera en la Refinería Argentina de Azúcar. Allí, según las historiadoras Nora Usenky y Mariana Fontana, se destacó por denunciar activamente las condiciones laborales a las que eran sometidas las mujeres: el tipo de trabajo que estas realizaban les generaba una serie de deformaciones en el cuerpo y problemas para parir. Sus reivindicaciones estaban en sintonía con la emergencia de lo que fue denominado como la “cuestión de la mujer”, es decir, la toma de conciencia de las diferentes situaciones de explotación a las que eran sometidas las mujeres en particular.

Los grupos de mujeres comenzaron a formarse a la par se organizaban los obreros fabriles. El “feminismo anárquico”, del cual participaba Bolten, priorizaba la lucha por la emancipación de la mujer, mientras que, otros feminismos, considerados por la corriente anárquica como “burgueses”, buscaban la ampliación de los derechos políticos femeninos. Cabe aclarar que, según plantean lxs historiadorxs Agustina Prieto, Laura Fernández Cordero y Pascual Muñoz, el concepto de “feminismo” estaba en plena construcción y muchas anarquistas no concebían a su lucha en esta clave, sino que entendían a la liberación femenina como parte de la consigna más amplia que era la emancipación de la humanidad. Virginia, de hecho, integró el grupo Las Proletarias junto a Teresa Marchisio y María Calvia, quienes fueron las responsables de editar la versión rosarina de La Voz de la Mujer(1899-1900), un periódico originado en Buenos Aires, producido por y para mujeres, dedicado a la difusión de las ideas anarcofeministas cuyo flamante lema era “ni dios, ni patrón, ni marido”.

Si bien en 1902 Virginia migró hacia Montevideo, ella y su familia circularon por el espacio rioplatense de manera constante, en parte debido a la persecución política que sufrían los partidarios del anarquismo –su marido también era un destacado militante-, y en parte por motivos voluntarios cuando de giras políticas se trataba. Virginia participó en actos, conferencias y asambleas gremiales en distintas localidades como oradora protagonista, se convirtió en una voz autorizada del anarquismo argentino y uruguayo y sus discursos fueron reproducidos por la prensa rosarina, porteña y montevideana. Sus notables intervenciones le valieron el mote de la “Luisa Michelle rosarina”.

En sus intervenciones públicas Virginia se refería al sometimiento económico y moral que atravesaban las mujeres por su condición de género. Arengaba por la organización de uniones y luchas colectivas para la conformación de una sociedad más justa y libre. Para ella era fundamental que la mujer saliera del hogar y se involucrara en la militancia, una idea bastante masculinizada para la época. Sus críticas se dirigían hacia todas las instituciones de la sociedad capitalista, entendiendo que no solo la opresión era del capital y del Estado sino también del matrimonio y la familia tradicional. Bolten proponía la construcción de una familia cuyos pilares fueran el amor y la educación, para que lxs niñxs se criaran libres y conscientes de sus derechos que en algún momento les tocaría defender.

Bolten y su familia fueron deportadxs de la Argentina definitivamente en 1905. De allí en adelante se instalaron en Uruguay desde donde Virginia prosiguió con su militancia política sin perder vínculos con el anarquismo argentino, con el que de hecho mantuvo una estrecha comunicación. En su nuevo lugar de residencia formó parte de distintos proyectos editoriales y fue una de las fundadoras de Emancipación, uno de los primeros centros feministas del país. Con el pasar de los años el anarquismo fue perdiendo influencia en la región y también lo hizo Bolten, quien disminuyó su participación en las campañas políticas y parece luego haberse posicionado cerca de las ideas de José Batlle y Ordoñez, presidente del Uruguay en 1903-1907 y 1911-1915. Virginia falleció en julio de 1969.

Para la autora Maxine Molyneux, la novedad del anarcofeminismo residió en la fusión de las ideas radicales propias del ideal libertario con las reivindicaciones femeninas de la época, lo que devino en una crítica mucho más amplia dirigida no solo hacia el sistema político y económico sino hacia todas las instituciones de la sociedad argentina. Otros feminismos de la época, igual de legítimos y necesarios, se limitaron en cambio a exigir reformas políticas para la igualdad de derechos políticos y civiles.

Este artículo se basó fundamentalmente en la reconstrucción de la biografía política de Virginia Bolten llevada a cabo por Agustina Prieto, Laura Fernández Cordero y Pascual Muñoz en la publicación “Tras los pasos de Virginia Bolten” del Anuario número 14 del CeDInCI. Además, se incorporaron aportes de las investigaciones de Maxime Molyneux, Nora Usenky y Mariana Fontana.

Imagen: Archivo General de la Nación


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