Ombligos: trece caminos al punto de partida

Ombligos: trece caminos al punto de partida

Una madre quiere sacar la foto familiar perfecta con Papá Noel. Una mujer es confundida por otra. Una adolescente con trastorno alimenticio busca escaparse de sí misma. Un ritual con peces como forma de salvación. Estos son algunos de los argumentos de Ombligos (Editorial Barenhaus, 2021), un libro que reúne trece cuentos en donde se abordan, con sutilezas y ambigüedades, los vínculos entre madres e hijes. La autora es Gisel Zingoni —oriunda de Arroyo Seco y coordinadora del taller Las madres en la literatura—, quien logra contar con un lenguaje limpio, sin ostentación y también sin golpes bajos los sentimientos de desasosiego, culpa, perplejidad y amor inabarcable de la maternidad en un mundo tan hostil por momentos con las mujeres.

Lejos de instalar un amor romántico, los cuentos de Zingoni abordan los vínculos con honestidad. Las mujeres protagonistas no son del todo heroínas en sus historias, ni tampoco completamente víctimas de las circunstancias. El hogar no es siempre seguro ni tranquilo. Y así y todo, se puede encontrar ternura y hasta humor en medio de tanto caos.

Los personajes parecen preguntarse: ¿Hay que repetir la historia de la propia infancia? ¿Se puede no hacerlo? ¿Cómo alejarnos de los mandatos heredados? ¿Y qué hacer con la culpa? ¿Cómo es amar en la ambigüedad de los vínculos maternales? Las respuestas se encuentran en las sutilezas de las pequeñas acciones: los sentimientos antes de estallar, la confusión interna de los propios personajes, la espera de las decisiones y también los silencios.

Los cuentos, que por momentos expanden la realidad hasta rozar lo fantástico, parten de escenas sutiles que van haciéndose más y más poderosas, logrando un clima que estalla cuando se decide qué hacer —o no— con los mandatos, las frustraciones, con la domesticación.

Existe también un sentimiento que se reitera, y que es la sensación de desconocimiento de sí mismos en la mayoría de los personajes femeninos, notables en cuentos como La otra, Ombligos y Un túnel verde. Allí surgen las preguntas: ¿Quién soy? ¿Qué lugar ocupo? ¿Cuál es mi rol? ¿Puedo cambiarlo? Y esa incertidumbre de no saber dónde estar, dónde está la pertenencia y qué se busca y se exige de nosotres parte de la herida de la primera separación, de ese vínculo primal entre madres e hijes. Como dice la contratapa de Ombligos, ese punto de partida “puede ser un trampolín, pero también un ancla”.

Con escenas hermosamente narradas, un clima que parece pegarse en el cuerpo y argumentos sólidos, Ombligos es una invitación a indagar en el vínculo materno y sus vicisitudes. Y también, en la propia existencia, con sus preguntas infinitas.


Yanin Gulam

Yanin Gulam

Periodista. Profesora en Letras (UNR).(@yaningulam)