“Nos mueve el deseo de generar un mundo más justo”

“Nos mueve el deseo de generar un mundo más justo”

El feminismo -en sus distintas vertientes- representan uno de los movimientos más convocantes y transformadores de las últimas décadas. Su expresión más visible son las manifestaciones multitudinarias, pero detrás de ellas hay rabia y deseo de cambio que se traducen en proyectos concretos. Esta situación se reproduce en las grandes urbes, pero también en localidades más pequeñas donde mujeres y disidencias luchan para cambiar una realidad desigual a pesar de las múltiples trabas que se encuentran en el camino. Desde Reveladas presentamos la sección #Militancias, un canal de expresión para contar las historias de trabajo organizado de la región.

Entre los hitos históricos de los feminismos argentinos -y por qué no internacionales- el 3 de junio de 2015 aparece como una fechas ineludible: ese día una marea desbordó las calles para mostrar su hartazgo y reclamar políticas públicas efectivas contra los femicidios. El #NiUnaMenos se sintió con fuerza en las principales capitales del país pero no pasó desapercibido en lugares más pequeños como Casilda, donde surgió la colectiva Ni Una Menos, luego transformada en Ni Une Menos Casilda como parte de su política transfeminista. “Nuestro colectivo se sincroniza con la movida surgida a partir del femicidio en Rufino (Santa Fe) de Chiara Páez”, indicaron las integrantes en diálogo con Reveladas.

Allí confluyeron mujeres que provenían de otros sectores más ligados a la militancia partidaria, de activismos en “solitario” por fuera de lo orgánico y personas que nunca se habían movilizado. La franja etaria que se unió fue muy diversa y comenzaron a reunirse y operar de forma asamblearia para discutir los principales problemas que atravesaba la ciudad en materia de violencia de género.

“Nos reunimos siempre en la plaza central de la ciudad, esa fue una decisión política, con todo lo que implica habitar el espacio público. Una plaza que está frente a la iglesia, con todo lo que eso conlleva, y nos propusimos incomodar como un acto político”, indicó Sandra Michelón, integrante de la colectiva. Por su parte, Soledad Rasgido agregó: “La ciudad es muy particular, todo el mundo se conoce. Creo que nosotras estando en la plaza incomodamos de una manera muy fuerte, casi que pasamos a ser invisibles, pero una invisibilidad a partir de la incomodidad que se genera. Estos años en el marco de la discusión por el Aborto Legal Seguro y Gratuito se fueron sumando más chicas jóvenes que empezaron a participar en la ciudad y dejar de ir a Rosario. Todo el tiempo estamos activando”.

Poner el cuerpo

Las integrantes coinciden en que sumarse al movimiento no es fácil ya que el resto de las personas que se oponen al feminismo muchas veces “te lo hacen pagar”. “Es difícil porque te identifican, después viene el estigma y luego ven en qué situaciones te pueden dañar. Eso te desalienta, no van a hacer que dejemos de militar pero lo están intentando todo el tiempo. Por eso hay muchas personas que todavía no se deciden a sumarse. Nos han acusado hasta de proxenetas por apoyar a las trabajadoras sexuales”, indicó Michelón.

Sobre esta situación, Belén Baetti, quien se sumó a la agrupación el pasado 8 de Marzo, agregó: “Junto a algunas compañeras veníamos militando el feminismo en solitario, hablamos mucho esto de exponerse, había algunas que iban a marchar a Rosario porque acá a veces te insultan o te señalan con el dedo si estás militando, por eso se hace difícil que las chicas se animen a dar ese paso”. Una de las acciones “individuales” a las que Belén se refiere es, por ejemplo, solicitar años atrás cuando iba a la secundaria que se aplique la ley de Educación Sexual Integral de manera transversal, no binaria y biologicista, algo que “no ocurre en las escuelas de la ciudad que conozco”.

Sobre las actividades que realizan, explicaron que la plaza es el lugar elegido en las fechas propias de los feminismos para hacer festivales y concentraciones, además de capacitaciones en algunas instituciones de la ciudad. Pero lo que más destacan es su acompañar en “silencio” a mujeres y disidencias que están atravesando alguna situación difícil. “Hacemos vaquita para todo, para una compañera que se quedó sin comida durante la pandemia, para acompañar a alguien que tiene que hacerse una IVE. Es un tipo de activismo que después no publicamos en redes, es silencioso por respeto a la otra persona, no buscamos ningún tipo de notoriedad, somos estudiantes y trabajadoras”, remarcaron.

Por otra parte, indicaron que se encargan de gestionar antes las dependencias del Estado que corresponda, ayudas frente a los casos que se les presentan. “Por ejemplo, el año pasado tuvimos la triste noticia en la ciudad de una niña embarazada a los 11 años, hicimos de todo, elevamos notas hasta en el Ministerio de Mujeres, Géneros y Diversidad de la Nación. Nos incomoda la inoperancia de algunos organismos del Estado”, agregaron. En ese sentido, “cada acción que realizamos, cada comunicado que emitimos lo hacemos con mucha responsabilidad con la cuestión legal porque sabemos que están esperando el momento para atacarte”.

Derechos sexuales

Las integrantes de Ni Une Menos coinciden en que muchas veces las asambleas las utilizan para formarse y estudiar las distintas leyes que van surgiendo al calor de la lucha feminista, para conocer sus derechos a la hora de acompañar a alguna persona a la Comisaría, Fiscalía o un centro de salud.

Sobre este último punto, Lucia Torres comentó que “junto con otras organizaciones de la región realizamos un encuentro virtual porque nos preocupa mucho la aplicación de la ley de IVE y la disponibilidad de métodos anticonceptivos. Mandamos un mail al efector local para saber cómo se están manejando con ese tema, porque en caso de no realizar abortos deberían pagar los traslados, algo que aprendimos a partir de interiorizarnos en la normativa. Por ahora no obtuvimos respuestas y creemos que es muy importante establecer un vínculo ya que nuestro hospital es cabecera y recibe a personas de toda la región”

“A todas nos mueve el deseo de generar un mundo más justo, más igualitario”, concluyeron.


Julieta Gabirondo

Julieta Gabirondo

Licenciada en Periodismo (UNR) - Profesora de Historia (UNR) (@juligabirondo)