Mujeres en Obra: inclusión laboral con perspectiva de género

Mujeres en Obra: inclusión laboral con perspectiva de género

Mujeres en Obra es un proyecto que surge en San Lorenzo, provincia de Santa Fe, y busca generar inclusión laboral de calidad con perspectiva de género en el ámbito de la construcción a través de capacitaciones y formaciones. En diálogo con Reveladas, Alejandra Cabeza y Georgina Arnhold contaron cómo interpeladas por la pandemia desde lo social, personal y profesional, decidieron dejar su huella en una de las ramas más masculinizadas de la economía. 

Alejandra Cabezas tiene quince años de experiencia en una empresa nacional fabricante de premezclas para la construcción. Georgina Arhhold es arquitecta. Hace ocho años que trabaja como profesional independiente en proyecto, diseño y dirección de obras. Ambas se encontraron en el mundo profesional y constantemente tenían charlas sobre la irregularidad e informalidad de la mano de obra. 

“Estoy trabajando también en un voluntariado de mujeres en situación de vulnerabilidad. Mujeres que llegan a un hogar, embarazadas o con hijos muy chiquitos. Entonces, la realidad que fuimos viendo nos llevó a decir: ¿Y si damos respuestas desde este lugar? Lo pudimos visualizar en la pandemia, que el rubro de la construcción siguió trabajando. La obra tuvo su parate un tiempito, pero siguió adelante y eso es, de una forma, salida laboral para el lado masculino y no femenino, entonces desde ahí surgió poder involucrar y darle un espacio de trabajo a mujeres, un espacio que todavía lo estamos creando”, explicó Georgina. 

Por su parte, Alejandra detalló que, si bien  los valores de Mujeres en Obra están en ellas desde mucho antes de que naciera la iniciativa, haber transitado la Academia de Mujeres Líderes aMasonas en Rosario, le dio el último empujón para transformar en acción lo que pensaba: “Durante mucho tiempo las razones profesionales y los valores personales iban por caminos distintos y la pandemia hizo que tuviéramos tiempo para poder encontrar un lugar donde todas esas cosas se encuentren. Desde lo laboral, durante mucho tiempo traté de compensar pero siempre con un grado de incomodidad de ese lugar. Por razones de personalidad que podrían tipificarse como más masculinas, en ese estereotipo de decir ‘una mina como vos sí se la banca en una obra’, me pude abrir paso en una empresa que trabaja en el rubro de la construcción y me manejé en un ámbito muy masculino. No siendo masculina, sino siendo yo. El estereotipo era el que se veía muy masculino”.

Ph Gentileza Mujeres en Obra

Un nuevo enfoque en materia de construcción

Desde Mujeres en Obra sostienen que la baja inversión en incorporación de tecnologías y la falta de capacitación se traducen en tareas de alto esfuerzo físico y en escasa calificación. Buscan generar espacios que contribuyan a la igualdad de género en el rubro de la construcción, enmarcadas en un entorno profesional con una visión colaborativa, cuidada y empática. Su programa de capacitación y entrenamiento consta de una formación teórica-práctica que les permite brindar herramientas técnicas para que las mujeres y feminidades que participen adquieran autonomía y profesionalización para cambiar su realidad y forma de trabajo. Es así que, alineadas a la filosofía de triple impacto, se rigen bajo tres principios: impacto social, sustentabilidad y rentabilidad.

Alejandra señaló que la mayoría de las personas que trabajan y se incorporan en el rubro, que es el sector más dinámico de la economía pero a su vez también el más informal, son en su mayoría hombres con bajo nivel de instrucción o sin un grado de profesionalización. No se estimula la capacitación porque no hay una definición política en el ámbito de la construcción para hacerlo. Por eso, Georgina concuerda en que el desafío está en el  empoderamiento de cada una de las integrantes de Mujeres en Obra, así como en encontrar la financiación necesaria para expandirse e innovar en materiales y técnicas que minimicen las prácticas habituales de alto impacto físico.

“El desafío también es poder armar el equipo de herramientas, proveer todo lo necesario, que no queden cosas pendientes. Nuestro enfoque está en cuidarlas a ellas, a la mano de obra, tanto como al cliente. Estar detrás de los detalles y no mandarlas a trabajar como sea. Una de nuestras filosofías en el trabajo es que realmente usen los elementos de seguridad necesarios para cada una de las tareas. Hay bolsas de cemento, baldes de arena, cosas que se tienen que manejar. Todo eso tiene un peso. El hombre está acostumbrado, y no digo acostumbrado a como que lo haga bien porque en realidad hay otros elementos de uso que podrían hacer el trabajo más fácil, y no se ponen en práctica porque tienen un coste económico en poder adquirir esas herramientas que nosotras hoy estamos dispuestas a hacerlo.  Estamos buscando financiación porque tampoco es que contamos con el dinero para poder tener todo eso, pero nuestro enfoque está puesto ahí. Queremos equiparnos con lo necesario para que el trabajo se haga más fácil para cuidarnos, para que elijamos el trabajo que estamos haciendo”, señaló.

En la misma línea, Alejandra sostuvo: “En lo personal, el principal desafío fue creer en nosotras mismas, que eso que nosotras estábamos proponiendo era viable. ¿Por qué podemos hablar de sustentabilidad? No solamente porque elegimos usar algunos materiales que tienen bajo impacto ambiental, o menor impacto, sino que la sustentabilidad tiene que ver con la calidad de vida de las personas. Si vos en lugar de usar una bolsa de 50kg que, históricamente es ilegal porque por ley los hombres no pueden levantar bolsas de más de 25kg y las mujeres de más de 20kg, elegís trabajar con materiales que ya vienen solamente para mezclar con agua y usar, y pesan 20 kg, estás contribuyendo también a la sustentabilidad del rubro y de la persona que está trabajando. En lugar de hacerla revocar a mano podes poner una máquina que lo hace con una proyectadora. Si lo querés ver desde el punto de vista utilitario, tenés más productividad porque una persona que no está cansada trabaja más. Si lo querés ver desde el punto de vista del resultado de una inversión y demás, tiene un resultado más rápido. Si lo querés ver desde el punto de vista de calidad de vida de las personas, también tenés personas que trabajan mejor y, a su vez, cuando vos las involucras en la participación activa de la formación profesional, te genera otra perspectiva porque jerarquizas su tarea, su rol es importante”.

Ph gentileza Mujeres en Obra

Capacitar para profesionalizar y generar autonomía

Las capacitaciones son gratuitas, tienen un formato teórico-práctico y terminan con la conformación de equipos de trabajo. Por el momento se está dictando en el centro de formación profesional de la Fundación UOCRA en San Lorenzo. No es requisito contar con conocimientos previos. “Las mujeres que se acercan a las capacitaciones no han trabajado en la construcción, algunas sí, otras conocen el manejo porque han hecho cosas en su casa, porque tienen su pareja o su familia que vienen del rubro, entonces tienen un conocimiento muy por arriba”, añadió Georgina. En todos los casos, ella y Alejandra acuerdan en que todas le están poniendo la misma garra a la hora de aprender.

“Cada proceso de formación empieza con un módulo de Higiene y Seguridad sobre el producto específico que se va a trabajar. Nuestra compañera cuenta por qué es importante cuidarse haciendo hincapié en que tenemos que volver igual a como vinimos a trabajar porque en tu casa te espera tu familia. Hacer las cosas bien y profesionales cuesta exactamente el mismo esfuerzo que hacerlas de una manera informal. Si nosotras no nos valoramos, los otros no lo hacen. A su vez, esto a nosotras nos permite poder comerciar porque tenemos nuestros valores en nuestra organización. No queremos hacer obras enormes, tenemos la capacidad para hacerlas, pero lo hacemos de esta manera. Y en esa rueda tratamos de hacer girar estos tres elementos sin descuidarnos a nosotras y contemplando otras problemáticas que nos atraviesan como mujeres”, explicó Alejandra. 

Los espacios de cuidado para priorizar a las trabajadoras es una de las características de Mujeres en Obra: “Pensamos en espacios de cuidado lúdicos cuando vamos a hacer nuestras reuniones para que nuestras compañeras puedan estar tranquilas y traer a sus hijos/as. Esto lo hacemos con nada más que voluntad, imagínate si tuviéramos recursos. Imaginate si no lo pueden hacer otros en otras estructuras”, sugirió Alejandra. 

Dan lugar a que se creen ambientes seguros y de confianza entre todas sus participantes para potenciar sus ideas y debatirlas: “Hay un espacio para compartir y para hablar, que hace que todo fluya, que pasen cosas que ni nos esperábamos, que se den de forma natural. A mi me pasa que estoy un rato con las chicas y se me ocurren 200 ideas. Las veo posibles y las hago posibles casi al instante, mucho más rápido que antes. Probablemente las mismas ideas que tenía en otros ámbitos y que siempre me dijeron que no se podía”, agregó.

Mujeres en Obra quiere expandirse a otras provincias como un negocio sustentable con foco en el impacto social y aliarse a junto a proyectos con responsabilidad social que generen valores añadidos: “Hoy queremos conseguir financiación para ampliar el modelo de cultura empresa en base a todos los valores que hablamos, hacer alianzas colaborativas con organizaciones educativas y del rubro para poder llevar adelante este modelo de gestión. Tenemos la capacidad profesional para hacerlo, asesoramiento profesional, especialistas técnicos en todos los materiales, asesoramiento técnico en obras. No somos solo mujeres que quieren jugar en la obra, somos profesionales que sabemos muy bien lo que hacemos”, finalizó Alejandra.

Para más información, las encontrás en su Instagram @Mujeresenobra


Ángeles Fonti

Ángeles Fonti

Estudiante de Licenciatura en Periodismo. (@angelesfonti)