La conquista de derechos y las puertas que abrimos con la ESI

La conquista de derechos y las puertas que abrimos con la ESI

Columna mensual de la Asamblea Permanente por la ESI Rosario.

El 15 de julio se cumplieron 11 años de la sanción de la Ley N° 26.618 de Matrimonio Igualitario y queremos reflexionar respecto de qué puertas abre la conquista de derechos dentro de la vida escolar. ¿Cuántxs docentes vivimos ciertos temores al momento de “salir del closet” en nuestros trabajos? ¿Qué pasa cuando en el recreo o en el aula quienes se abrazan son dos mujeres o dos varones? ¿Genera incomodidad este tipo de situaciones escolares? ¿Cuáles son los prejuicios que habitan en las instituciones?

Acerca de estos interrogantes queremos ensayar algunas reflexiones, y para esto nos serviremos de la herramienta de formación docente conocida como “Puertas de entrada de la ESI”, las que resultan un instrumento de análisis y reflexión muy potente para pensar la implementación de la educación sexual en las instituciones educativas. La primera de ellas plantea la importancia de revisar las propias biografías. Hacer este ejercicio nos permite, por un lado, reconocer nuestro posicionamiento que incluye conocer nuestros prejuicios, temores, resistencias y, por otro lado, saber que el acto pedagógico excede a nuestras vivencias y que sólo debemos posicionarnos desde allí para reconocernos como sujetxs sexuadxs y utilizar eso como herramienta pedagógica en interacción y diálogo con el estudiantado. 

¿Cómo habitamos las instituciones escolares lxs docentes que somos de la disidencia sexual? ¿Nos incomoda la presunción de heterosexualidad de nuestrxs colegas? ¿Podemos vivir y hablar libremente de nuestros vínculos sexoafectivos? Y, además, en esta revisión de la biografía, lxs docentes heterosexuales ¿pensamos alguna vez en qué momento asumimos nuestra heterosexualidad? 

La existencia de la ley de Matrimonio Igualitario es un derecho que sin dudas abrió puertas poniendo en amparo legal la unión de dos personas (cualquiera sea su sexo asignado al nacer, identidad de género u orientación sexual) y evitando de esta manera que, por ejemplo, compañerxs de toda la vida sean expulsadxs de sus casas al morir sus parejas porque el Estado no reconocía el vínculo que habían construido durante años y también garantizando el acceso a la obra social de su compañerx, pero queda aún un largo camino por recorrer en cuanto a las situaciones que se suscitan en el ámbito escolar. ¿Cómo pensamos que es posible “enseñar ESI” sin antes revisar nuestras historias y vivencias

Justamente de enseñanza de la ESI nos habla la segunda puerta de entrada, y nos propone que esta se da a partir del desarrollo curricular, de la organización de la vida institucional y  de los episodios que irrumpen en la vida escolar. En este punto, queremos retomar una de las preguntas iniciales que hacen referencia a la demostración de afecto entre varón/varón – mujer/mujer, porque nos resulta importante reflexionar sobre esta escena considerando que en muchas ocasiones aquellos episodios que irrumpen en la vida escolar se vinculan con violencias o discriminaciones por orientación sexual o identidad de género y es acá donde podemos nombrar las veces que llegamos tarde, cuando ya el hecho violento o discriminatorio ocurrió y no logramos que estas escenas sean cotidianas y naturales. Tampoco logramos poder responder sinceramente a la pregunta “¿Profe, vos tenés novio?” sin que surja la incomodidad, el mirar para abajo, el temor a corregir esa pregunta. Y una vez más pensamos: que exista el derecho al matrimonio igualitario en nuestro país ¿nos abre puertas a la libertad en nuestros ámbitos laborales o simplemente sirve como un paraguas normativo bajo el cual resguardarse cuando tenemos miedo de que nos aparten o nos echen?

Continuando con las fechas significativas, el 14 de julio fue el Día Internacional de la Visibilidad No Binaria, fecha que nos hace pensar siempre en la organización de la vida institucional y en el desarrollo curricular de la educación sexual integral, respecto de, por ejemplo, las ideas que ya hemos visitado en anteriores columnas acerca de la organización de baños, filas para formar, clases de educación física, uniformes, etc. Además, venimos manifestando también hace tiempo la imperiosa necesidad de una ESI que se actualice a nivel curricular en relación a las identidades de género porque, a 15 años de sancionada la Ley de ESI, resulta en extremo binaria y atrasada, refiriéndose párrafo a párrafo a lxs estudiantes como “varones y mujeres”. Nos proponemos entonces aquí cuestionar(nos) la pregunta inicial, ¿las posibilidades de demostraciones afectivas que consideramos en las escuelas son solo entre mujer/varón – varón/varón – mujer/mujer? ¿podemos siquiera pensar en la multiplicidad de identidades de géneros, orientaciones sexuales o expresiones de género que coexisten en las instituciones y las diversas formas vinculares?

Recientemente se promulgó el Decreto 476/2021 que incorpora una tercera opción documentaria en la categoría “sexo” en el Documento Nacional de Identidad y en el Pasaporte, estableciendo la nomenclatura “X”, para aquellas personas que no se sienten identificadas con el binario “F” o “M”. Entendemos que este tema ha generado controversias y diferentes opiniones por parte de activistas, y nos parece pertinente comenzar a pensar en cómo estas normativas impactarán -o no- en la vida institucional.

La tercera puerta de entrada es la relación entre la escuela, las familias y la comunidad. La familia puede ser un ámbito de contención y amorosidad o por el contrario, un espacio donde se vulneran derechos y se expulsa a adolescentes y/o jóvenes de sus hogares. En ambos casos la escuela debe cumplir un rol fundamental para que las familias estén informadas sobre los marcos y regulaciones que garantizan los derechos de niñxs y adolescentes, y resulta estratégico poder incluirlas en un diálogo que lleve a reflexionar sobre sus necesidades y cuidados. 

Como siempre, con nuestras palabras buscamos dejar más preguntas que respuestas. En este caso, reflexionamos acerca de la herramienta-metáfora que nos proponen estas puertas de entrada de la ESI, de qué puertas nos abren los derechos conquistados, y también de cuáles son las puertas que nos quedan por abrir acompañadxs de los derechos que tenemos y los que nos faltan. Quizás el sentido de todo esto lo encontremos en el futuro de nuestrxs estudiantes, tal vez todas estas preguntas/puertas que vamos tocando y empujando logren algún día que lxs pibxs miren sus biografías escolares y vean en la escuela más puertas abiertas que cerradas.


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