Jardines de infantes: entre la incertidumbre y la necesidad de contener

Jardines de infantes: entre la incertidumbre y la necesidad de contener

La etapa de distanciamiento social que rige en la provincia de Santa Fe y la ciudad de Rosario permitió la apertura de nuevas actividades, además de las llamadas esenciales; sin embargo hay otras que por sus características todavía no han podido regresar y la fecha de apertura se vuelve cada vez más difusa. Uno de estos sectores son los jardines particulares, espacios que reclaman semana a semana una política más amplia y equitativa de subsidios para pagar los sueldos y gastos corrientes, así como también la posibilidad de volver a abrir sus puertas con los correspondientes protocolos sanitarios, teniendo en cuenta que muchos padres y madres ya regresaron a sus trabajos.

La situación también dejó al descubierto el papel esencial que cumplen estas instituciones en la educación y cuidado de niñxs de entre 45 días y 4 años y su función como instancias de democratización para las tareas de cuidado, permitiendo que muchas mujeres salgan al mercado laboral. Por otra parte, se evidenció la falta de políticas de los distintos niveles del Estado en la construcción de jardines maternales públicos, permitiendo que también accedan a estos espacios las familias que no pueden abonar las cuotas de los particulares.

La pandemia amplió las desiguales de género y la situación de los jardines es un ejemplo de ello; en primer lugar porque la mayoría de las docentes de estos espacios son mujeres, y sus salarios se ven comprometidos, y en segunda instancia porque se acentúa la brecha en el cuidado de niñxs, recayendo estas tareas en las mujeres. Para conocer más sobre esta situación y las múltiples realidades que atraviesa el sector, desde Reveladas dialogamos con dueñas y docentes de jardines de Rosario, así como también madres que debieron reinventarse al tener que volver a trabajar y no contar con un espacio donde dejar a sus hijxs. También repasamos el estado de la ordenanza que establece la creación de jardines municipales.

La presidenta de la Asociación de Jardines Particulares de Rosario, Mayra Williams, representa a 190 jardines de la ciudad y alrededores, y explicó que ya debieron cerrar sus puertas seis instituciones ante la imposibilidad de cubrir los gastos. En ese marco, valoró el subsidio de entre 10 y 50 mil pesos otorgados a los jardines como parte de la Asistencia Económica de Emergencia dispuesta por el gobierno provincial a las actividades afectadas por la pandemia, pero reconoció que “llegó un poco tarde y todavía no terminaron de recibirlo todas las instituciones. El monto varía dependiendo del registro del jardín, pero aún no es suficiente para el que recibió 50 mil porque se entiende que es un jardín grande que tiene muchxs trabajadorxs a su cargo”.

Al respecto detalló que los números en rojo responden a que el pago de las cuotas fue mermando desde abril hasta llegar al día de hoy, donde perciben pocos abonos de madres y padres que todavía pueden “seguir colaborando con el jardín”. “Nuestra situación es muy difícil porque tenemos alquileres, sueldos de docentes, los impuestos y servicios; es muy complicado afrontar estos gastos y seguir en pie. Estamos todxs afectadxs”.

Las gestiones se realizaron ante la Secretaría de Comercio de la provincia y en ese sentido Mayra explicó que su último pedido tiene que ver con que se incrementen los montos del subsidio y que se mantengan “hasta el 2021 porque no hay una fecha de regreso y nuestra matrícula se redujo al 50 por ciento, con eso no llegamos a cubrir los gastos. También pedimos que los montos se adecuen a la actividad que realizamos, tenemos muchas personas a nuestro cargo”.

Estrategias para mantener los jardines en pie

María Belén Arias es una de las dueñas del Jardín Duende Azul, ubicado en la zona sur de Rosario desde hace 26 años, y explica que al igual que a muchxs esta situación la tomó por sorpresa. “Cuando cerramos el jardín seguimos trabajando con los papás porque pensamos que esto iba a durar menos tiempo, cuando vimos que la situación se alargaba y nos empezaban a llamar contando que se estaban quedando sin trabajo de algún modo los liberamos para que no tengan la presión de pagar las cuotas, pero les pedimos que sigamos en contacto porque cuando reabriéramos íbamos a necesitar de su presencia”.

“Nos anotamos para cobrar el Programa de Asistencia de Emergencia al Trabajo y la Producción (ATP), nos llegó la carta de que nos aprobaron pero nunca se depositó en la cuenta de las chicas; después del subsidio provincial nos tocaban 20 mil pesos pero por problemas en el banco no nos depositaron, no es mucho pero en esta situación todo ayuda”, describió la docente, y explicó que hasta el momento se han priorizado los sueldos de las maestras y el pago del alquiler del jardín, dejando de lado impuestos y servicios. Los gastos se han solventado vendiendo empanadas y fideos, gracias a la colaboración de los padres y madres de este y años anteriores, además “apelamos a un dinero que teníamos ahorrado para renovar este año el contrato de alquiler”.

Esta situación obligó a las directivas y docentes a adoptar diferentes estrategias. Este es el caso de Lorena Fernández Gómez, docente de un jardín de infantes de zona oeste que funciona hace 26 años, que debió asociarse -junto con las demás “seños”- a la dueña del jardín para evitar su cierre. “Nos ofreció una sociedad porque no se podían afrontar los gastos debido a la deuda que se estaba generando. Hay pocos padres que pueden pagar y es una ayuda voluntaria, con ese dinero vamos cubriendo el alquiler y los gastos mensuales pero nunca se llega. No hemos recibido ninguna ayuda”.

En ese marco, destacó que se continúa trabajando de forma virtual, enviándoles actividades a los niñxs y “los padres lo agradecen. Cuando nos ven a través de la pantalla se ponen contentos, nos reconocen y nos preguntan cuándo vamos a volver al jardín”.

Respecto a este último punto, María Sol Rampello, directora del Jardín Creciendo con Sol de barrio Echesortu, explicó que “cada sala tiene un grupo cerrado de Facebook y Whatsapp y a través de allí les enviamos actividades, pero son pocos las que las realizan porque es muy difícil sostener un vínculo a través de ese medio teniendo en cuenta las edades”.

En su caso, el jardín que dirige pudo acceder al ATP del gobierno nacional y al subsidio de la provincia, pero insiste en que “no se llega a cubrir lo que implica mantener una institución. Empezamos a vender de todo un poco para sostener el jardín y con las pocas cuotas que siguen entrando se pagan los sueldos, además tuve que sacar dos créditos”. También destaca la rifa solidaria que realizaron los padres y madres que han pasado por la institución porque “eso ayuda a la parte económica pero también al aspecto emocional”.

Vuelta al trabajo

Según ONU Mujeres, en Argentina las mujeres destinan más del doble de horas por día a las tareas de cuidado: 6,4 horas por día frente a 3,4 horas de los varones. Una carga de cuidado que se multiplicó por las medidas de aislamiento social, teniendo que hacer frente al cuidado no solo de niñas y niños sino también de personas dependientes, familiares enfermos y personas adultas mayores.

La salida del Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio (ASPO) permitió que en muchos hogares los padres y madres regresen a sus trabajos de forma presencial, no encontrando lugares para dejar a sus hijxs o debiendo hacer malabares entre familiares y niñeras; considerando también que lxs abuelxs se encuentran entre los grupos de riesgo. Esta situación afecta a aquellas que deben seguir trabajando en sus hogares a través del teletrabajo y cuidando a sus niñxs, que habitualmente iban al jardín en ese horario. “Hay muchos papás que nos están pidiendo a gritos que abran para que lxs niñxs vuelvan y ellxs puedan ir a trabajar tranquilos. Los están dejando con lxs abuelxs o con niñeras que tampoco conocen demasiado. Y también nos dicen que los chicxs necesitan volver porque manifiestan angustia, trastornos del sueño y del lenguaje y las madres están asustadas”, sostuvo la presidenta de la Asociación de Jardines Particulares.

Las entrevistadas remarcan que a pesar de no haber logrado todavía un vínculo con el Ministerio de Educación que les permita una mejor articulación y recibir subsidios como los demás niveles educativos privados, “somos instituciones educativas que nos ocupamos de niñxs desde los pocos meses hasta los 4 años. Antes estaban las abuelas que cuidaban pero hoy también salen a trabajar porque las mujeres nos fuimos independizando. El jardín es una opción muy buena porque además de cuidar lxs educamos”.

Teniendo en cuenta estos datos, si la oferta de jardines se reduce es probable que a las familias se les dificulte participar del mercado laboral. Debido a las brechas de género y a la feminización de la pobreza que existen en la Argentina, que implican que las tareas de cuidado recaigan en su mayoría en las mujeres e identidades feminizadas, serán éstas las primeras en volver al hogar y retirarse del mercado laboral para cuidar.

Este es el caso de Antonela, mamá de Theo de 5 años e Indra de 1 año y medio, que se vio perjudicada por el cierre del jardín y también por las políticas abusivas de su empleador. “Cuando comenzó el ASPO a mi marido lo cambiaron de horario y yo quedé trabajando de mañana con lxs dos niñxs en mi casa, lo fui manejando las primeras semanas pero después al segundo mes no podía más, reclame el cumplimiento del decreto que establece que uno de lxs cuidadorxs tiene que dedicarse a estar con lxs niñxs pero me rechazaron y tuve que ponerme operativa, es decir, estoy cobrando menos, lo que también conlleva a que voy a dejar de pagar la cuota solidaria del jardín”.

Antonela recuerda esas semanas en las que tuvo que trabajar en el call center y cuidar a sus hijxs como “horribles”. “Les tenía que dar para que coman y usen la tablet y no me molesten, no les prestaba atención y lloraban. Somos muchas las madres que estamos en esta situación, pero no todas cuentan con otro ingreso en su hogar para tomar la decisión, hay madres solas que no pueden cobrar menos. Hicimos un grupo para apoyarnos”, detalla.

Marina es mamá de Julia de 2 años, al igual que el resto de lxs cuidadores debió reinventarse durante el ASPO para buscar recursos y actividades para su hija que estaba todo el día en casa. Por su trabajo legislativo realiza tareas desde su hogar y también tiene que viajar y resolvió el cuidado de su hija con una niñera, que implica destinar el 40 por ciento de su sueldo. A pesar de esto, remarca que en este periodo de circulación comunitaria del virus no la mandaría al jardín.

Jardines paterno- maternales públicos

Según un informe del Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (CIPPEC), uno de los puntos que deberían adoptar los Estados para garantizar la económica de género es la ampliación de la oferta de espacios de crianza, enseñanza y cuidado, avanzando en los derechos de la infancia y generando más empleo.

En ese sentido, en la ciudad está aprobado desde 2017 una ordenanza de la autoría de la concejala Norma López (PJ-Frente de Todos) para crear jardines paterno-maternales en la ciudad. Según explicó “el proyecto surgió de la recorrida por los barrios y escuchar la voz de muchas mujeres que no podían salir a trabajar porque no tenían donde dejar a sus niñxs y no había una mirada equitativa en la participación de sus parejas en la educación de lxs menores, además también había muchas madres solas”.

“La ordenanza tiene la mirada puesta en la igualdad de oportunidades para hombres y mujeres, el compromiso de los varones en el cuidado de lxs pibxs y también la eliminación del trabajo infantil, porque muchas veces los más chicxs se quedan al cuidado de sus hermanxs, quienes tienen que ocuparse también de las tareas del hogar”, explicó la edila.

Frente al panorama actual, López sostuvo que este contexto político es propicio para su implementación, teniendo en cuenta también que la pandemia “nos puso a circular en espacios muy pequeños, en los barrios ni siquiera hay conectividad. Esto nos permite pensar cómo generamos espacios de cuidado amorosos para niñxs que también democraticen las tareas del cuidado asociadas a las mujeres”.

Este proyecto se complementa con la propuesta realizada desde la Asociación de Jardines de Infantes Particulares, ofreciendo la posibilidad de que familias que no pueden pagar los jardines accedan a becas.

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Julieta Gabirondo

Julieta Gabirondo

Licenciada en Periodismo (UNR) - Profesora de Historia (UNR)