ESI: Los desafíos para este 2021

ESI: Los desafíos para este 2021

Por Dolores Covacevich*

En el 2020 las pibas y las personas gestantes jugaron un partido clave: la Interrupción Voluntaria del Embarazo en Argentina (IVE), que finalmente se convirtió en la Ley N°27.610.

Sin lugar a dudas, la Educación Sexual Integral es uno de los pilares para que la IVE se garantice cada vez que la requieran. Tal como coreamos todo este tiempo el lema de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito: educación sexual integral para decidir. 

Este 2021, la Ley Nacional de Educación Sexual Integral N°26.150 cumple 15 años. Es sabido que la ESI desde su sanción a esta parte enfrentó distintos avatares y desafíos pero que, a pesar de la disparidad en su implementación, logró instalarse como uno de los pedidos más frecuentes en las voces estudiantiles, de la marea feminista y de los movimientos socio-sexuales.

La ESI se volvió la puerta de entrada para garantizar otros derechos que fuimos adquiriendo gracias a la militancia de los movimientos feministas y de la diversidad sexual, como hablar de infancias trans en las escuelas, respetar la identidad de género autopercibida más allá de lo que el DNI diga, hablar de situaciones de violencia por motivos de género, de abusos intrafamiliares, de abortos clandestinos, del derecho a decidir sobre nuestros cuerpo, y la lista podría seguir. Los temas y debates vinculados a la educación sexual integral se ampliaron, profundizaron e hicieron que cuestionemos hasta la propia normativa para seguir trabajando desde una perspectiva de género, laica, diversa y de derechos humanos. 

La educación sexual integral traspasó las fronteras de las escuelas e instituciones educativas, atravesó a la sociedad, nos interpeló e instaló la pregunta: ¿De qué hablamos cuando hablamos de educación sexual? 

Por otra parte, la pandemia que se desencadenó durante el año pasado fue un desafío enorme. Casi que, de un día para el otro, tuvimos que adaptar las clases y contenidos a la virtualidad, pensar nuevos recursos y estrategias para vincularnos con el estudiantado y con las familias, y por supuesto seguir garantizando el derecho a recibir ESI en todos los niveles y modalidades del sistema educativo en un contexto totalmente diferente, porque les docentes seguimos educando durante todo este tiempo.

Durante el 2020, además en la provincia de Santa Fe conseguimos nuevamente obtener media sanción a un proyecto de Ley de ESI Provincial en Cámara de Diputadxs. Un proyecto que reconoce y adhiere a la normativa nacional y que recoge en gran medida los planteos post-2006 que se le hacen a la ESI, que necesita tener una perspectiva más amplia en cuanto a la diversidad sexual. Un proyecto que es producto del consenso de diferentes fuerzas políticas de nuestra Legislatura y al que sectores conservadores se opusieron o cuestionaron. Un proyecto que necesitamos que sea ley y que el Senado otorgue la media sanción faltante porque seguirá construyendo puentes para sostener y garantizar derechos, para lograr una educación laica y con perspectiva de género, para que podamos transversalizar y territorializar los contenidos ESI en todo el territorio provincial. 

El 2021 continua con varios interrogantes abiertos: ¿Habrá clases presenciales? ¿Podrán sostenerse? ¿Estarán dadas las condiciones para ello? Hasta que comiencen las sesiones ordinarias en el Senado de la provincia, ¿No habrá tratamiento del proyecto de Ley de ESI provincial? ¿Perderá estado parlamentario? 

Esperamos que no. Que el Senado se haya hecho eco y tome registro de la sociedad y el momento político y social en el que estamos. Que se dé cuenta de que a la marea feminista no la para nada y que, para quienes somos militantes santafesines, lograr la total implementación de la ESI es uno de pedidos y reclamos urgentes. 

*La autora es activista feminista, integrante de la Asamblea Permanente por la ESI Rosario y colaboradora especial del medio.

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