A 44 años de La Noche de los Lápices

A 44 años de La Noche de los Lápices

Por Carla Di Terlizzi*

El 16 de septiembre de 1976 un grupo de tareas de la última dictadura militar argentina (1976-1983) secuestró y torturó a diez estudiantes que asistían a la escuela secundaria y militaban en la Unión de Estudiantes Secundarios en la ciudad de La Plata, a este hecho hoy en día lo conocemos como “La Noche de los Lápices”. La mayoría de estxs jóvenes permanecen aún desaparecidxs.

¿Cómo debemos leer este suceso? ¿Quiénes eran estxs estudiantes? ¿Fue un caso aislado? Son algunas de las preguntas que nos podemos hacer cuando escuchamos hablar del secuestro de 10 pibxs que asistían a la escuela media.

Si pensamos en los años setenta en Argentina, de manera automática recordamos la dictadura militar, pero también podemos pensar en lxs jóvenes como lxs grandes protagonistas de esa década, siendo artífices de importantes cambios culturales, sociales y políticos. Lxs jóvenes movilizados en los primeros setenta fueron quienes contribuyeron a la desestabilización de la dictadura autoproclamada “Revolución Argentina” (1966-1973), y fueron lxs grandes protagonistas de la vuelta a la democracia en las elecciones del 11 de marzo de 1973. Marcados por profundos cambios que se estaban viviendo, las y los estudiantes secundarios no quedaron fuera, e impulsados por el afán de transformar la realidad en la que vivían (tanto a nivel social, político, como al interior de las instituciones escolares) comenzaron a involucrarse en política, buscando transformar el mundo en algo mejor.

Una de las agrupaciones políticas más importantes dentro de la escuela media fue la Unión  de Estudiantes Secundarios, una organización política peronista que nucleaba a todxs aquellxs estudiantes que se sentían cercanos al peronismo, y otros que no tanto pero que se sumaban a la organización para tener un nuevo espacio de sociabilidad o porque la mayoría de sus amigxs militaban. Esta organización tuvo tres cortos pero intensos años de vida, nació después de las elecciones de marzo de 1973, que dieron como fórmula ganadora a Cámpora –Solano Lima, en un proceso de tomas de instituciones (se tomaron colegios, facultades, hospitales, radios) con el objetivo de frenar la continuidad de autoridades que se habían desempeñado en la Revolución Argentina; y fue completamente desarmada por la dictadura autodenominada Proceso de Reorganización Nacional hacia finales de 1976.

La Unión de Estudiantes Secundarios no era una organización que se involucraba solamente en cuestiones vinculadas con la institución escolar (aunque existían muchos reclamos en relación a la utilización de uniformes, el largo del cabello para los varones, la forma en que peinaban el pelo las mujeres, las notas con las cuales se eximían y hasta se organizaron reclamos en torno a las materias que se dictaban), sino que también realizaban tareas de asistencia en los barrios más carenciados de las ciudades, llevando adelante programas de alfabetización, acompañamiento escolar y, por ejemplo, en el verano de 1974 delegaciones de la Unión de Estudiantes Secundarios de diferentes lugares del país viajaron a Salta en un viaje conocido como “Operativo Güemes”, allí fueron a un pueblo de la provincia y realizaron tareas de zanjeo, reconstruyeron escuelas y casas.

Rosario no era ajena a toda esta marea de jóvenes intentando transformar la realidad y acá también se organizó la Unión de Estudiantes Secundarios, que dependía de la Juventud Peronista Regional II. Tuvo mucha importancia y presencia en las escuelas medias de la ciudad, no sólo en las dos escuelas pertenecientes a la Universidad (Politécnico y Superior de Comercio) sino también en muchos otros colegios de carácter público y privado. Nació también en el proceso de tomas, más específicamente en la toma del Superior de Comercio.

La lucha por el boleto educativo no era algo nuevo en 1976, ya desde mediados de 1975 en diferentes ciudades del país las y los estudiantes secundarios venían reclamando por ese derecho, entre otros. En Rosario, en octubre de 1975, lxs estudiantes secundarios organizaron una marcha que partió del instituto Politécnico, pasando por el Concejo y la Municipalidad, para luego terminar en la escuela Superior de Comercio; allí reclamaban por el boleto educativo. En la ciudad de La Plata, también para la misma fecha, alrededor de tres mil estudiantes se movilizaron reclamando lo mismo, si bien lo consiguieron, hacia mitad del año 1976 (en plena dictadura militar) ese descuento en el boleto educativo a raíz de los aumentos ya no se percibía, es por eso que las y los estudiantes comenzaron a organizarse y reclamar nuevamente por el boleto educativo. Desde el 1° de septiembre arrancaron los interrogatorios y secuestros a lxs estudiantes que militaban y también habían participado de aquellos reclamos, la mayor cantidad de secuestros fueron la noche del 16 de septiembre. Hoy en día la mayoría permanece desaparecidxs.

Cuando leemos, vemos algún documental, o la película filmada en 1984 sobre La Noche de los Lápices, parece que todo comenzó con un reclamo por el boleto educativo, durante muchos años permaneció un relato que intentaba quitar a aquellxs estudiantes cualquier carga política, intentando hasta obviar su militancia. Lxs estudiantes secuestradxs y desaparecidxs en la Noche de los lápices, como todas aquellas personas que fueron detenidas, torturadas y desaparecidas tenían algo en común, eran actores políticos que querían transformar la realidad, el mundo o por lo menos el país, en algo mejor, más justo.

*La autora es Profesora de Historia (UNR)

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