8M: Hartas y organizadas

8M: Hartas y organizadas

El 8 de marzo se conmemora el Día Internacional de la Mujer Trabajadora, en honor a la lucha que en el siglo XX protagonizaron grupos de trabajadoras por mejoras en sus condiciones laborales. En ese sentido, aparecen como mojón histórico las trabajadoras que murieron incineradas en la fábrica Cotton de Nueva York en el año 1908, luego de que se declararan en huelga en reclamo por la reducción de la jornada laboral y por igualdad salarial con los hombres en las mismas tareas.

Esta fecha que año a año convoca a miles de mujeres en el mundo en pos de manifestar las desigualdades en el ámbito laboral y denunciar la violencia machista que se reproduce en toda la sociedad con su cara más cruel, los femicidios, en nuestro país fue cobrando especial relevancia a partir del 2015 con el primer Ni Una Menos. Desde entonces el movimiento feminista se fortaleció y masificó hasta volverse marea en calles, y transformar esta fecha en una jornada internacional de paro y movilización de mujeres, lesbianas, bisexuales, identidades no binarias, travestis, trans, originarias, personas con discapacidad, afros e indígenas. 

Las huelgas internacionales de los 8 de marzo son un llamado a parar las actividades en todos los ámbitos para demostrar que si nuestras vidas no valen, produzcan sin nosotras, una consigna que da cuenta de que si se dejan de realizar las tareas en los lugares formales de trabajo y si también se dejan de hacer las tareas domésticas y de cuidado que son parte del trabajo invisibilizado y no remunerado de las mujeres, el mundo se para. Los paros dejan al descubierto cuánto y en qué condiciones producimos las mujeres y disidencias en el sistema capitalista.

En tanto que la movilización en las calles transforma el enojo, el dolor y la rabia por aquellas compañeras que nos arrebatan en manos de la violencia machista para convertirlos en una marea heterogénea que ocupa el espacio público para hacerse escuchar y transformar la bronca en organización, por la autonomía de nuestros cuerpos, antes las crisis económicas, el desempleo y precarización que afectan principalmente a las mujeres, y que agudizan las desigualdades históricas que padecemos. 

“Este femicidio se podría haber evitado”, fue una frase que se escuchó durante las últimas semanas a raíz de los asesinatos de Úrsula Bahillo de 18 años y Guadalupe Carual de 21 años, en manos de sus ex parejas. Los casos dejaron al descubierto las fallas del Estado en materia de protección y asistencia judicial para las víctimas de violencia de género, en tanto ambas habían denunciado a sus agresores en reiteradas ocasiones. Ellas forman parte de los 62 femicidios registrados en la Argentina hasta el 3 de marzo, según datos del Observatorio Nacional Lucía Pérez, femicidios que dejaron a 43 niñas y niños huérfanos, crudas cifras que esconden proyectos de vidas truncados y dejan la rabia y angustia de todo lo que se podría haber realizado para evitarlos.  

“Estamos unidas, organizadas y cansadas. Una de las reivindicaciones de este 8 de marzo pasa porque se aplique la Ley Micaela -de capacitación en perspectiva feminista y de derechos humanos- en el Poder Judicial. Se produjeron numerosos femicidios en lo que va del año y la Justicia se nos ríe en la cara. Lxs operadoxs judiciales se tienen que capacitar para que cualquier mujer que vaya a pedir ayuda sea escuchada de inmediato”, sostuvo Lucila Mansilla, referenta de Mujeres Evita Rosario en diálogo con este medio. 

Y agregó “Seguimos diciendo vivas y libres nos queremos, tenemos que poder caminar por las calles de forma segura y sin sentir miedo, también luchamos para que la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE) se cumpla en todo el territorio nacional, tanto en instituciones públicas como privadas, exigimos la plena implementación de la ley de Educación Sexual integral (ESI) en todas las escuelas, y bregamos por la autonomía económica, para que todas las mujeres podamos trabajar y tener un sueldo y los mismos derechos en el mundo laboral, y en ese sentido aparecen las tareas de cuidados, que recaen sobre las mujeres, y queremos que se reconozcan como trabajo”.  

A su turno, Nazarena Galantini, referenta de de la Campaña Nacional por la Emergencia Nacional en Rosario, indicó: “Exigimos la urgente declaración de emergencia en violencia contra las mujeres y disidencias a raíz de la gran cantidad de femicidios que se sucedieron desde que arrancó el año, y denunciamos la complicidad de la justicia y de las fuerzas policiales”. En tanto que también subrayó “la importancia de que se aplique la ESI, se cumpla con la ley IVE y que se jerarquice el trabajo de las promotoras territoriales que hacen un gran trabajo de prevención en los territorios”.

Las mujeres sindicalistas de Rosario no son ajenas a la ola feminista que en nuestro país crece en organización e incidencia política y pública. Desde antes, pero con especial injerencia desde el 2015, las trabajadoras elegidas como referentas sindicales de sus gremios decidieron dar el paso necesario para planificar de conjunto medidas de acción en contra de la violencia de género. Yamile Baclini es la secretaria adjunta del gremio de lxs Municipales de Rosario, al ser consultada sobre cuáles son los principales desafíos en el mundo laboral de cara a un nuevo paro y movilización, señaló: “El principal desafío es alcanzar la igualdad de oportunidades, de derechos y de trato, y en ese sentido hay dos ejes: por un lado la transformación de las estructuras sociales, laborales, sindicales, el cambio cultural que se debe dar en la vida familiar y en la pública, y por el otro lado tiene que haber normativas que regulen y prevean esa igualdad, el Estado en todas sus formas debe implementar todo tipo de legislación y la Justicia hacerla cumplir”.

En relación, la sindicalista consideró que “la militancia sindical no está lejos de cualquier otra militancia de los derechos, nos vamos nutriendo y creciendo en un movimiento feminista que es plural y diverso, y de esos debates vamos cambiando las estructuras. Para que las construcciones sean verdaderamente representativas de los diferentes grupos de personas y las necesidades específicas de cada ámbito laboral deben abarcar todas las miradas posibles.”

Ernestina Saccani es integrante de La Corriente Mujeres, y al ser consultada aseguró: “Este 8 de marzo paramos para visibilizar nuestras tareas y mostrar nuestras fuerzas cuando nos ausentamos de los espacios cotidianos. El 2020 dejó de manifiesto la multiplicidad de tareas que realizamos las mujeres y la frase ‘eso que llaman amor es trabajo no remunerado’ quedó en evidencia. Madres que mientras se conectan al trabajo virtual están atendiendo a sus niñes en conexiones escolares, realizado tareas del hogar y acompañando a familiares aislades. También muchas han estado en la primera línea de la atención alimentaria de ollas populares y merenderos en los barrios. Es un muestra de lo mucho que todavía nos falta en la equidad de género, conquistamos la Ley de Paridad de Género en la provincia de Santa Fe, pero aún nos falta mayor concientización en la paridad cuando hablamos de tareas de cuidado y de crianza”.

Las mujeres nos ocupamos en el mundo de la mayoría de las tareas al interior de los hogares pero también ponemos el cuerpo en aquellas que se desarrollan en espacios comunitarios y que son indispensables para el funcionamiento social.  Georgina Mansilla, referenta del Frente de Géneros de La Poderosa en el barrio Los Pumitas, dijo sobre esta nueva jornada: “Pedimos declarar la emergencia nacional por razones de género, que se otorguen respuestas extraordinarias y adecuadas para las áreas de justicia, las fuerzas de seguridad y los dispositivos que dependen de los gobiernos locales, provinciales y nacional, que permitan dar respuestas eficaces frente a la denuncias, no queremos contar más femicidios, la violencia de género es un problema estructural, queremos la implementación de la ley Micaela”. 

Según contó la militante, “desde el Frente de Géneros de La Poderosa venimos trabajando desde las Casa de las Mujeres y Disidencias, creadas y coordinadas por las villeras, donde se realizan acompañamientos ante situaciones de violencia con un abordaje integral, creamos una red territorial que nos posibilita acompañar y desplegamos redes de contención, de salud mental, abrimos espacios pre-cooperativos y de recreación para que puedan sentirse acompañadas porque si tocan a una saltamos todas, las redes villeras feministas salvan vidas”. 

Entre otros reclamos centrales de la jornada se encuentran también la exigencia de un “acceso para todes, con rampas, ascensores e intérpretes de lengua de señas porque la invisibilización es violencia, el desmantelamiento de las redes de trata, una mirada integral de la salud para la población travesti trans: vivienda, acceso a la educación, tratamientos e intervenciones quirúrgicas acordes, que se garantice la ley de Parto Respetado, ampliación de las licencias por nacimiento, lactancia y cuidados, real implementación del cupo laboral travesti trans, y derechos sociales y laborales para les trabajadores sexuales”.

Para este lunes 8 la jornada incluirá un paro de actividades en las casas, trabajos, barrios, sindicatos para visibilizar que “si nosotras paramos, se para el mundo”. Por la tarde algunas organizaciones se movilizarán a las 17hs desde la Sede de Gobernación (Santa Fe y Moreno) hasta el Parque a la Bandera, en tanto que otras agrupaciones convocan a concentrar directamente a las 18hs en el Parque, donde habrá actividades culturales, feria, y lectura de una proclama colectiva.

Se invita a sumarse desde cada hogar con carteles, cintas o pañuelos violeta y subir las fotos en redes sociales con los hashtag #ParamosRosario8M2021, #Paro8M2021Rosario, con la idea de que cada quien puede participar de distintas maneras y de acuerdo a sus posibilidades.


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